El clima de polarización social en Ceuta en torno a la gestión migratoria vuelve a situar a las entidades de ayuda humanitaria e iniciativas vecinales en el centro de la polémica. Distintos voluntarios y colectivos desplazados a la ciudad autónoma para repartir alimentos, mantas y medicamentos entre las personas migrantes sin plaza en centros de acogida denuncian haber sido objeto de increpaciones y señalamientos directos por parte de sectores locales que los acusan de alimentar un presunto «efecto llamada».
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El aumento de la tensión quedó de manifiesto durante el trayecto en ferri desde Algeciras a Ceuta protagonizado por voluntarias de la asociación vecinal asturiana Esto ye Ciares, quienes trasladaban un furgón con material de primera necesidad reunido en Sevilla. Durante la travesía, varios viajeros las interrogaron con dureza al confundirlas con miembros de la plataforma pamplonesa Negu Gorriak/Derecho a Techo, asociándolas con la convocatoria de protestas ciudadanas organizadas bajo lemas como «SOS Ceuta invadida».
Paralelamente, la llegada de los integrantes de la asociación navarra desató una rápida reacción en redes sociales y grupos de mensajería vinculados a la Federación Provincial de Vecinos de Ceuta. A través de estos canales se difundió la matrícula del vehículo en el que se desplazaban y se promovieron movilizaciones en la zona del puerto para bloquear su acceso, utilizando consignas de rechazo hacia la presencia de estos grupos en la ciudad autónoma y evidenciando la creciente hostilidad a la que se enfrentan las organizaciones de asistencia en la zona.
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