El selectivo español ha retrocedido un 4,55% en una jornada marcada por el pánico bursátil, el cierre del estrecho de Ormuz y el fuerte repunte de los precios del gas y el petróleo, que amenazan con lastrar la economía global.
Los mercados financieros internacionales han vivido este martes una de sus jornadas más aciagas de los últimos meses, sumidos en un clima de profunda incertidumbre y pesimismo. El recrudecimiento del conflicto en Oriente Medio, tras la muerte de Alí Jameneí en ataques de Estados Unidos e Israel, ha desencadenado una reacción en cadena que ha golpeado con especial severidad a los parqués europeos. El Ibex 35 ha sido el índice más perjudicado, sufriendo un retroceso del 4,55% que lo ha llevado a perder el nivel de los 17.000 puntos y a borrar prácticamente la totalidad de las ganancias acumuladas en lo que va de año 2026.
El cierre de Ormuz y la crisis energética
El catalizador de este desplome ha sido el anuncio por parte de Irán del cierre del estrecho de Ormuz, una vía estratégica por la que circula aproximadamente un quinto del gas y petróleo que consume el planeta. La amenaza de Teherán de atacar cualquier embarcación que intente cruzar el estrecho ha provocado un repunte inmediato en las materias primas.
El precio del gas natural experimentó una escalada vertiginosa, llegando a dispararse un 41% durante la sesión, aunque moderó su avance al 18% al cierre, situándose en 52,6 euros por megavatio hora. Por su parte, el barril de petróleo Brent, referencia en Europa, subió un 7,2% hasta alcanzar los 83,32 dólares, marcando sus niveles más altos desde mediados de julio de 2024. A este escenario de escasez y tensión se suma la decisión de la empresa estatal QatarEnergy de suspender la producción de gas natural licuado y otros derivados, tras los ataques sufridos en sus instalaciones industriales en Ras Laffan y Mesaieed.
El impacto en los mercados y sectores
La aversión al riesgo se ha extendido sin distinción de sectores. En el caso del Ibex 35, solo Repsol ha logrado salvarse de la tendencia bajista, cerrando con una subida del 3,29% impulsada por la revalorización del crudo. En la parte baja de la tabla, firmas como Acciona (-11,7%), Solaria (-10,8%) y Acciona Energía (-9,05%) han encabezado los retrocesos, sufriendo la desinversión de aquellos inversores que buscan reducir su exposición al riesgo ante la incertidumbre global.
El resto de las plazas europeas han seguido el mismo camino. El DAX alemán ha perdido un 3,59%, el CAC 40 francés un 3,46% y el Euro Stoxx 50 un 3,64%. La tendencia ha sido replicada también al otro lado del Atlántico, donde Wall Street ha abierto con retrocesos superiores al 1%, y en Asia, donde el Kospi surcoreano ha registrado un desplome superior al 7%.
El ‘índice del miedo’ y la búsqueda de liquidez
La volatilidad se ha hecho patente con un repunte superior al 27% en el VIX, el conocido como «índice del miedo», que ha superado los 27 puntos, situándose muy por encima del umbral de normalidad. Ante la falta de claridad geopolítica, los inversores han optado por incrementar su liquidez, abandonando incluso activos tradicionales como el oro, que ha registrado caídas cercanas al 5% en esta jornada de alta tensión.
Mientras el dólar gana terreno como activo líquido y la deuda pública sufre ventas que elevan las rentabilidades soberanas, la comunidad financiera mantiene la cautela ante la posibilidad de que este episodio de inestabilidad, con el consiguiente riesgo de inflación energética prolongada, marque un punto de inflexión en la economía global durante los próximos meses.



















