La exministra Irene Montero ha dado un paso al frente al postularse para las elecciones generales planteando primarias abiertas a toda la izquierda. La iniciativa de Podemos incrementa la presión sobre las formaciones de Sumar, que continúan atascadas en la articulación orgánica y la elección de candidato.
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El anuncio realizado el pasado fin de semana por Irene Montero ha intensificado el debate interno en el espacio de la izquierda alternativa. Aunque Podemos ya la había designado como su referente electoral, la novedad radica en su propuesta de celebrar unas primarias abiertas a otros sectores para articular una candidatura amplia, un movimiento que rompe la dinámica de Vetos previa y traslada la urgencia a las fuerzas que integran la coalición de Gobierno.
En el bloque compuesto por Movimiento Sumar, Izquierda Unida (IU), Más Madrid y los Comunes se ha recibido el gesto como un intento de acercamiento, valorando que se contemple una vía participativa en lugar de una lista cerrada. Mientras que IU siempre ha mostrado sintonía con los procesos de primarias por su arraigo territorial, en Movimiento Sumar persisten las dudas debido a los precedentes de pactos alcanzados en despachos y a las diferencias organizativas entre las formaciones.
La propuesta de Montero llega en un momento de estancamiento en el entorno de Sumar, donde los plazos fijados para señalar un liderazgo conjunto se han ido postergando desde antes del verano hasta el próximo mes de octubre. Fuentes del espacio coinciden en que los acuerdos programáticos no presentan impedimentos de calado, situando la principal dificultad en la estructura interna y en el reparto de poder entre las distintas marcas políticas.
A esta complejidad se suma el descarte progresivo de perfiles que sonaban para encabezar el proyecto, como el ministro Pablo Bustinduy, el sindicalista Unai Sordo o Gabriel Rufián, quien ha manifestado su disposición a ser candidato a la Generalitat de Cataluña por ERC. Ante este escenario, la iniciativa de Montero le permite tomar la delantera en la proyección pública mientras el resto de las organizaciones intentan resolver el diseño orgánico de su confluencia.








