El Grupo Parlamentario Sumar ha desatado una fuerte polémica e intensas críticas desde la oposición política y diversos sectores tras desmarcarse rotundamente de la gravedad institucion de la crisis en Ceuta. El diputado de la formación, Txema Guijarro, ha negado de forma tajante que la ciudad autónoma sufra una «invasión» o una «crisis de soberanía», encasillando los hechos exclusivamente como una «trágica crisis migratoria y humanitaria».
Las afirmaciones del parlamentario se producen en un contexto de máxima tensión nacional, después de que las autoridades locales alertaran de que la entrada masiva de personas en un margen de 48 horas ha desbordado las capacidades asistenciales y ha situado a la ciudad al borde del colapso económico y de la saturación asistencial.
Semántica frente a la emergencia real en la frontera
Durante su intervención parlamentaria, Guijarro rebatió la postura de formaciones como el Partido Popular y Vox utilizando argumentos de tinte teórico y terminológico. Según el diputado de Sumar, para que exista una invasión tendría que constatarse una «voluntad de tomar o saquear el territorio invadido», mientras que descartó la pérdida de soberanía argumentando que Ceuta «no ha perdido en ningún momento el control administrativo, policial ni militar».
«Lo cierto es que aquí no ha habido ni una invasión ni una crisis de soberanía. Lo que sí ha habido es una crisis migratoria, una trágica crisis humanitaria que se ha llevado por delante la vida de decenas de jóvenes cuyo único crimen fue querer buscar un futuro lejos de una patria que se lo negó», aseveró Guijarro.
Cuestionamiento a la lectura de Sumar: acusaciones de blanqueamiento y ceguera institucional
Las palabras de Guijarro han sido recibidas con duras recriminaciones por parte de diversos analistas y fuerzas opositoras, que recriminan al socio menor de la coalición gubernamental un ejercicio de «malabarismo retórico» para evitar señalar las fisuras en la seguridad fronteriza.
- Desconexión con el terreno: Los sectores críticos achacan a Sumar un repliegue en debates semánticos mientras las infraestructuras de la ciudad autónoma se encuentran al límite de sus capacidades operativas.
- Omisión de la presión diplomática: Al reducir la situación a una mera catástrofe humanitaria, los detractores denuncian que la formación ignora deliberadamente el papel de la presión migratoria como herramienta geopolítica y la deslealtad en el control de las fronteras por parte del país vecino.
- Rechazo al impacto en la soberanía: La negativa de Sumar a considerar el episodio como un choque a la soberanía contrasta drásticamente con la alarma expresada por el Gobierno autonómico ceutí, que ha calificado la tesitura de amenaza directa a la seguridad nacional.
Con este posicionamiento, Sumar reafirma su relato centrado exclusivamente en el enfoque de derechos humanos y la acogida, distanciándose del malestar social y de las demandas de rigor fronterizo que exigen un abordaje de la crisis con plenas garantías de seguridad de Estado.












