Los establecimientos del centro de la capital denuncian un desplome drástico de clientes, la reducción forzosa de sus horarios de apertura y problemas de insalubridad e higiene en las inmediaciones de sus locales.
MADRID — La prolongación de la acampada instalada en la Puerta del Sol desde el pasado 26 de septiembre ha situado a los comerciantes del centro madrileño en una situación económica y operativa crítica. Los dueños y gestores de los establecimientos de la zona denuncian desplomes de hasta el 60 % en sus cifras de facturación habituales, viéndose obligados a adaptar sus rutinas de trabajo para paliar el impacto del deslucimiento del entorno y las continuas concentraciones en la plaza.
Según señalan desde los negocios afectados —que abarcan tiendas de moda, restauración, franquicias y comercio tradicional—, el volumen de clientes y visitantes ha caído de forma acusada a lo largo de los últimos diez días. La presencia continua de las casetas, el achique de agua tras las recientes precipitaciones y la acumulación de enseres han provocado no solo que los transeúntes eviten las vías de acceso directo a la plaza, sino también la proliferación de malos olores en los accesos a los portales comerciales, lo que dificulta la actividad normal del sector servicios.
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Horarios reducidos e inseguridad operativa
Para hacer frente a las molestias derivadas de la protesta y a la tensión acumulada en las franjas horarias de mayor afluencia o durante la convocatoria de manifestaciones, numerosos locales han optado por adelantar su hora de cierre nocturno. Esta reducción forzada de las jornadas comerciales busca evitar altercados y preservar la seguridad de los trabajadores, aunque repercute de manera directa en el margen de ventas del periodo preelectoral.
El malestar del tejido empresarial madrileño se suma al pulso político e institucional encabezado por la Comunidad de Madrid, cuya Presidencia ya ha esgrimido estas mermas económicas del 60 % como argumento central ante el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) para exigir el desalojo inmediato de la plaza y la restauración de la normalidad en el eje comercial del centro de la capital.




