Historiador por Yale y antiguo asesor del Departamento de Defensa de EE. UU., Rubin es una de las voces más radicales de los ‘think tanks’ neoconservadores de Washington. Su trayectoria está marcada por la elaboración de los informes que justificaron la guerra de Irak en 2003.
El nombre de Michael Rubin ha saltado a la primera línea de la polémica en España tras sus incendiarios artículos en el Middle East Forum y el American Enterprise Institute. En ellos, no solo califica a España de «potencia colonial», sino que insta a Marruecos a repetir la Marcha Verde de 1975 para anexionarse Ceuta y Melilla. Pero, ¿quién es realmente este analista y qué peso tiene su palabra en los círculos de poder estadounidenses?
Nacido en Filadelfia en 1971, Rubin es un académico de alto nivel, doctor en Historia por la Universidad de Yale. Su carrera se ha desarrollado a caballo entre la docencia en universidades de prestigio (como la Hebrea o la Johns Hopkins) y la formación de altos mandos militares antes de sus despliegues en zonas de conflicto como Afganistán o el Golfo Pérsico. Sin embargo, su faceta más influyente es la de arquitecto de políticas exteriores agresivas desde los despachos de Washington.
El polémico pasado en el Pentágono y la sombra de Irak
El episodio más sombrío de su currículum se sitúa entre 2002 y 2004, durante la administración de George W. Bush. Rubin formó parte de la Oficina de Planes Especiales del Pentágono, un organismo clave en la creación de los informes sobre las supuestas armas de destrucción masiva de Saddam Hussein.
Aquellos documentos, que años después se demostró que carecían de base real, fueron la piedra angular para justificar la invasión de Irak en 2003. Lejos de retractarse, Rubin ha mantenido durante décadas una línea dura y defensora de aquel proceso, participando incluso en la reorganización institucional de Bagdad tras la caída del régimen iraquí.
Un halcón del pensamiento conservador
Actualmente, Rubin ejerce como investigador principal en el American Enterprise Institute (AEI), uno de los laboratorios de ideas más influyentes del pensamiento conservador en EE. UU. Sus análisis se caracterizan por:
- Sionismo y seguridad: Mantiene vínculos estrechos con círculos próximos a Israel y aboga por políticas de «mano dura» contra Irán y el terrorismo internacional.
- Realineamiento geopolítico: Sugiere que Estados Unidos debería reconocer la soberanía marroquí sobre Ceuta y Melilla, tal y como se hizo con el Sáhara Occidental, para fortalecer a sus aliados estratégicos en el norte de África.
- Retórica antiespañola: En el contexto de la crisis actual entre el gobierno de Donald Trump y Pedro Sánchez, Rubin utiliza su plataforma para castigar diplomáticamente a España, cuestionando su integridad territorial.
Pese a que sus propuestas de invasión son calificadas por expertos españoles como «extremistas» y alejadas de la realidad diplomática de la OTAN, la figura de Rubin representa el sector más radical de la política exterior de EE. UU., aquel que no duda en proponer el rediseño de fronteras para favorecer los intereses estratégicos de Washington.




















