La crisis energética derivada de la guerra en Oriente Próximo ha abierto una grieta en la unidad del G7. El presidente francés, Emmanuel Macron, aseguró este miércoles que existe un «consenso» dentro del grupo para mantener las sanciones contra Moscú, contradiciendo los recientes anuncios del presidente estadounidense, Donald Trump, sobre un posible alivio de las restricciones al crudo ruso.
La tensión surge tras el bloqueo del estrecho de Ormuz, una arteria vital por la que circula el 20% del comercio mundial de hidrocarburos. El cierre de este paso ha disparado los precios del petróleo, llevando a la Casa Blanca a buscar alternativas drásticas.
Macron: «El precio del crudo no justifica concesiones»
Al término de una videoconferencia con los líderes del G7, Macron, quien ostenta la presidencia temporal del grupo, fue tajante: la inestabilidad en Oriente Medio no debe ser una moneda de cambio para la guerra en Ucrania.
«Afirmamos en esta reunión que esta situación en ningún caso justifica levantar las sanciones existentes contra Rusia», declaró el mandatario francés, subrayando que la postura europea de castigar la invasión de Ucrania se mantiene inalterable.
La estrategia de Trump y la llamada a Putin
Esta declaración de firmeza europea responde directamente a los movimientos de Donald Trump. El pasado lunes, tras una conversación telefónica con Vladimir Putin, el líder estadounidense adelantó su intención de levantar ciertas sanciones petroleras para «rebajar los precios» en las gasolineras, sin especificar si se refería exclusivamente a Rusia o a otros actores sancionados.
La postura de Trump ha encendido las alarmas en Kiev. El presidente Volodímir Zelenski advirtió esta semana que utilizar el petróleo ruso para mitigar los efectos de la guerra contra Irán sería un error histórico que debilitaría la resistencia ucraniana.
Medidas de emergencia: Liberación masiva de reservas
Ante la asfixia del mercado por el bloqueo iraní, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha tomado una decisión sin precedentes:
- 400 millones de barriles: Los 32 países miembros liberarán esta cantidad de sus reservas estratégicas.
- Hito histórico: Se trata del mayor desbloqueo de reservas en la historia de la organización.
Esta medida busca inyectar calma en los mercados y ofrecer una alternativa al petróleo ruso, intentando así frenar la narrativa de Trump de que la única solución para bajar los precios es volver a comerciar con Moscú.




















