Con los carburantes rozando ya los 2 euros por litro debido a la inestabilidad en el Golfo, el mercado español de estaciones de servicio ha entrado en una nueva fase de competencia agresiva. Repsol ha dado el primer paso al anunciar una ampliación de sus bonificaciones, un movimiento que evoca la estrategia utilizada durante la crisis de 2022 y que busca aliviar el bolsillo de los consumidores y profesionales ante la escalada de costes por la guerra en Irán.
Descuentos duplicados para frenar la subida
La compañía energética ha decidido intervenir en sus márgenes para fidelizar clientes en un momento de máxima tensión inflacionista. Según ha detallado el director ejecutivo de movilidad de Repsol, José Barreiro, las nuevas medidas se centran en dos ejes principales:
- Usuarios particulares: Se duplicarán los descuentos actuales para todos aquellos clientes que realicen el pago a través de la aplicación Waylet.
- Profesionales y autónomos: Se aplicará una rebaja directa de 5 céntimos por litro para quienes utilicen la tarjeta Solred, un colectivo especialmente castigado por el sobrecoste del transporte y la agricultura.
Esta maniobra sitúa a Repsol como el primer gran actor en mover ficha, presionando al resto de operadoras para que se sumen a esta «guerra de descuentos» si no quieren perder cuota de mercado en plena crisis.
La industria defiende su transparencia
Ante las críticas por el encarecimiento del combustible en el surtidor, la Asociación de la Industria del Combustible de España (AICE) —que agrupa a gigantes como Bp, Galp, Moeve, Repsol y Saras— ha salido al paso para defender su gestión. La patronal sostiene que las petroleras están trasladando el alza de los mercados internacionales de forma «responsable y transparente».
En un comunicado, la AICE subraya que el precio antes de impuestos en España evoluciona de forma «acompasada» con las cotizaciones internacionales de la gasolina y el gasóleo. Además, recuerdan que los informes de supervisión de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) no han detectado, por el momento, anomalías o márgenes injustificados en la fijación de precios.
A la espera de las medidas del Gobierno
Este movimiento del sector privado se produce mientras los consumidores aguardan el paquete de medidas prometido por el Ejecutivo de Pedro Sánchez. El compromiso de Moncloa es aprobar mecanismos de compensación para paliar el sobrecoste energético derivado del conflicto en Oriente Próximo, similar a las bonificaciones que se implementaron tras el estallido de la guerra en Ucrania.
Mientras esas ayudas públicas llegan, la batalla comercial en las gasolineras se perfila como el único alivio inmediato para los conductores en un escenario donde llenar el depósito vuelve a ser un desafío para la economía doméstica.


















