La ministra de Defensa subraya en el Congreso que la decisión no supone una ruptura del vínculo transatlántico. España se suma a otros socios europeos, como Italia, al denegar el apoyo logístico a las operaciones militares de Estados Unidos.
La ministra de Defensa, Margarita Robles, ha comparecido este martes ante la Comisión Mixta de Seguridad Nacional en el Congreso de los Diputados para detallar la postura del Gobierno de España ante el conflicto bélico con Irán. Durante su intervención, la titular de Defensa ha confirmado que el Ejecutivo procedió a la prohibición del uso de las bases de Rota y Morón desde el mismo instante en que se inició el ataque para apoyar operaciones en territorio iraní. Robles ha sido tajante al asegurar que esta medida no implica un abandono de las responsabilidades internacionales ni una quiebra en las relaciones con sus socios.
El vínculo transatlántico y la legalidad internacional
En un discurso marcado por la defensa de la autonomía estratégica y el respeto al derecho internacional, Robles ha insistido en que la negativa a permitir el uso de las instalaciones militares españolas para esta ofensiva «no supone una ruptura del vínculo transatlántico ni un abandono de nuestra responsabilidad con la disuasión y la defensa colectiva de nuestros socios». La ministra ha precisado que las bases mantienen su operatividad habitual, con la «exclusiva limitación» de que no se preste apoyo a ninguna actuación en la guerra de Irán.
España no se encuentra sola en esta determinación. Según ha recordado la ministra, otros países europeos han adoptado medidas similares por considerar que la intervención es contraria al ordenamiento jurídico internacional. En este sentido, el diario italiano Corriere della Sera ha informado que el ministro de Defensa de Italia, Guido Crosetto, también denegó a Estados Unidos el uso de la base de Sigonella, en Sicilia, para aeronaves implicadas en el conflicto.
Escalada de tensión en Oriente Próximo
Mientras se debate el papel de la logística europea, la situación sobre el terreno continúa agravándose. Esta madrugada, Irán ha atacado un petrolero con bandera de Kuwait en el puerto de Dubái, ciudad que también ha registrado la caída de restos de un proyectil interceptado en una zona residencial, causando daños materiales y cuatro heridos leves de nacionalidad asiática. Por su parte, Teherán ha sufrido explosiones que han dañado infraestructuras energéticas, provocando cortes de suministro eléctrico.
En el ámbito diplomático, el exministro de Exteriores iraní, Javad Zarif, ha denunciado un ataque contra la Compañía de Investigación e Ingeniería Tofigh Daru, un centro farmacéutico en Teherán, calificando la acción como un «crimen de guerra» cometido por Estados Unidos e Israel. Simultáneamente, el Ministerio de Inteligencia iraní ha anunciado la detención de 54 personas acusadas de espionaje y actividades terroristas en favor de potencias extranjeras.
Control militar en el sur del Líbano y relevos en la Armada
La inestabilidad se extiende igualmente al Líbano. El ministro israelí de Defensa, Israel Katz, ha anunciado que sus fuerzas mantendrán el control de seguridad del sur del país hasta el río Litani, estableciendo una zona de seguridad permanente. Por su parte, el primer ministro Benjamin Netanyahu ha expresado sus condolencias por la muerte de cuatro militares de la Brigada Nahal en combate.
En este contexto, Margarita Robles ha querido desvincular los movimientos de la Armada Española de la escalada actual. La ministra ha informado de que el próximo 7 de abril la fragata Méndez Núñez (F-104) sustituirá a la Cristóbal Colón (F-105) en el Mediterráneo oriental. Según Defensa, este cambio responde a «relevos normales» y no a un incremento de la presencia militar, recordando que la fragata Cristóbal Colón fue desplegada en marzo para la protección de Chipre tras ataques con drones iraníes.
Finalmente, la ministra ha reafirmado el compromiso de España con las misiones de paz de la ONU, como la FINUL, y ha tenido palabras de solidaridad para el contingente español en el Líbano tras la reciente muerte de tres cascos azules indonesios en la región.




















