Treinta años después del asesinato del histórico dirigente socialista vasco Fernando Múgica Herzog a manos de ETA, su hijo Rubén Múgica ha lamentado que “los legatarios de los terroristas” hayan sido “blanqueados” y estén hoy presentes en las instituciones.
En declaraciones a EFE desde su despacho en San Sebastián, el abogado —que ejerce en el mismo bufete donde trabajaba su padre— ha criticado que quienes, a su juicio, forman parte del entorno de la antigua organización terrorista “se pavonean” en la vida política “como si los demás les debiéramos algo, cuando no les debemos absolutamente nada”.
Fernando Múgica, uno de los fundadores del Partido Socialista de Euskadi y presidente de los socialistas guipuzcoanos, fue asesinado el 6 de febrero de 1996 en el centro de la capital guipuzcoana por dos miembros de ETA. En su huida, uno de los terroristas también encañonó a otro de sus hijos. Fue el segundo dirigente socialista vasco asesinado por la banda tras Enrique Casas.
Como cada año, la familia recordará este sábado a Múgica en el cementerio de Polloe, en un acto que, coincidiendo con el 30 aniversario, servirá también de homenaje a todas las víctimas del terrorismo.
Durante la entrevista, Rubén Múgica se ha mostrado muy crítico con la política de pactos del Gobierno y ha acusado al presidente Pedro Sánchez de haber “materializado el blanqueamiento de los terroristas” al apoyarse, según sostiene, en el entorno de EH Bildu. A su juicio, este espacio político “sigue sin renegar de su pasado” y acoge a personas condenadas en su día por su relación con ETA.
Asimismo, ha denunciado los homenajes públicos a exmiembros de la organización terrorista tras su salida de prisión y ha lamentado la “pasividad” de las administraciones ante estos actos. Considera que, pese al paso del tiempo, en la sociedad vasca aún persiste “un buen poso” de miedo a expresar abiertamente opiniones sobre los atentados.
En el ámbito de la memoria, Múgica cree que “queda muchísimo por hacer” y advierte de que “se está perdiendo la lucha por el relato”. Recuerda que unas 350 familias de víctimas mortales de ETA desconocen aún quiénes fueron los autores de los asesinatos de sus allegados y denuncia la “desigualdad” en las indemnizaciones en función de si existe o no sentencia condenatoria.
La familia insiste en transmitir a las nuevas generaciones los “principios democráticos” de Fernando Múgica y reclama un escenario de justicia, reconocimiento y memoria para todas las víctimas del terrorismo.



















