La histórica residencia de la aristócrata Lady Annabel Goldsmith sale al mercado por 25 millones de libras tras su fallecimiento, albergando el escenario del único encuentro directo entre Lady Di y la actual reina británica en 1989.
La histórica propiedad de Ormeley Lodge, considerada una de las residencias privadas más exclusivas de la capital británica, ha salido oficialmente al mercado inmobiliario por un precio de 25 millones de libras sterling (una cifra cercana a los 30 millones de euros). El inmueble residencial, que cuenta con una extensión de casi 1.500 metros cuadrados habitables, pertenecía a Lady Annabel Goldsmith, una de las figuras más destacadas de la aristocracia del Reino Unido y amiga íntima de la fallecida Diana de Gales. Tras el deceso de la propietaria el pasado mes de octubre, sus herederos han tomado la decisión de poner a la venta la edificación, un enclave que destaca por su arquitectura y por haber sido el escenario de un capítulo clave en la historia contemporánea de la Familia Real británica.
A pesar de que los anuncios oficiales de comercialización omiten el suceso, la mansión situada entre los parajes de Richmond Park y Ham Common es reconocida formalmente por albergar el único enfrentamiento directo del que se tiene constancia escrita entre la princesa Diana y Camila Parker Bowles, quien en la actualidad ostenta el título de reina consorte británica.
Características y dimensiones de la propiedad inmobiliaria
La edificación de Ormeley Lodge fue erigida originalmente durante el siglo XVIII y funcionó durante las últimas cinco décadas como el hogar familiar de la dinastía Goldsmith, tras ser adquirida en la década de los años setenta por el empresario multimillonario Sir James Goldsmith. Según los detalles técnicos de la vivienda, las instalaciones constan de las siguientes características estructurales:
- Diez dormitorios principales.
- Una piscina privada.
- Una pista de tenis reglamentaria.
- Amplios salones de recepción y una biblioteca.
- Una bodega subterránea.
- Varias viviendas independientes destinadas a invitados.
- Más de dos acres de terrenos de jardines privados rodeados por un muro perimetral.
Durante el periodo de residencia de los Goldsmith, la vivienda sirvió como refugio habitual para la alta sociedad de la capital británica. La princesa Diana de Gales frecuentaba la mansión de forma asidua en compañía de sus hijos, los príncipes Guillermo y Harry, motivada por el vínculo de amistad de confianza que mantenía con la matriarca de la familia, Lady Annabel.
El encuentro de 1989 entre Diana de Gales y Camila Parker Bowles
El acontecimiento histórico que vincula esta propiedad con la monarquía británica tuvo lugar en el año 1989, en el transcurso de una celebración social organizada en la vivienda con motivo del cuadragésimo cumpleaños de Annabel Elliot, hermana menor de Camila Parker Bowles. A pesar de los recelos previos expresados por la propia Camila al conocer la lista de asistentes y de la asunción por parte de la anfitriona de que la princesa evitaría coincidir con ella, Diana de Gales acudió al evento.
En un momento de la velada nocturna, la princesa de Gales localizó en la planta baja de la mansión a su esposo, el entonces príncipe de Gales, conversando junto a Camila Parker Bowles y otro asistente. De acuerdo con los testimonios que trascendieron posteriormente, Diana solicitó a los dos varones que abandonaran la habitación para mantener una conversación privada a solas con Camila. Durante este intercambio verbal, Diana manifestó ser plenamente consciente de la relación que ambos mantenían. Ante la interpelación de Camila respecto a su posición social, sus hijos y el afecto de la ciudadanía, Diana pronunció la réplica «Quiero a mi marido», una declaración que marcó el posterior devenir del matrimonio real.
El futuro comercial de Ormeley Lodge
El contenido de este enfrentamiento verbal directo se mantuvo en el ámbito privado durante años hasta que fue divulgado por la propia princesa de Gales y, posteriormente, adaptado a la ficción en la producción televisiva The Crown, consolidando la mansión como un punto de interés histórico.
El hijo de la aristócrata fallecida, Ben Goldsmith, ha formalizado la postura familiar explicando que han decidido desprenderse de la casa que constituyó su residencia de por vida con la convicción de que ha llegado el momento idóneo para que otra unidad familiar habite los salones de la finca. De este modo, la venta de Ormeley Lodge ofrece al mercado inmobiliario no solo una infraestructura de lujo residencial, sino un inmueble ligado al devenir histórico de la Corona británica.
















