El presidente reivindica su postura frente al conflicto en Irán, critica la «ambigüedad» de la derecha y saca pecho del escudo social de 5.000 millones de euros.
Un mes después de que los bombardeos de EE. UU. e Israel sobre Irán desataran el conflicto en Oriente Próximo, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha querido blindar su posición política y emocional. En una carta dirigida este domingo a la militancia socialista, Sánchez ha reafirmado su «no a la guerra» como una seña de identidad de España y ha cargado con dureza contra la oposición.
El espejo de 2003: «Yo estuve allí»
Sánchez ha conectado la situación actual con las movilizaciones contra la guerra de Irak de hace 23 años. «Aprendí lo que ocurre cuando un Gobierno da la espalda a su gente y se pliega ante los intereses de una potencia extranjera», escribe en la misiva, en una alusión directa a la gestión de José María Aznar.
Para el líder del PSOE, el rechazo a la ofensiva actual no es solo una decisión estratégica, sino una «forma de estar en el mundo» que, según afirma, ha convertido a España en un referente para los progresistas a nivel internacional.
Reproches a la derecha y sintonía con el CIS
El presidente ha aprovechado la carta para marcar distancias con el Partido Popular, a quienes acusa de esconderse en la indefinición:
- Crítica directa: «Hay quienes hablan de paz, pero nunca molestan a quienes hacen la guerra».
- Respaldo social: Sánchez se apoya en los datos. Según el último barómetro del CIS, el 69,2% de los españoles rechaza las actuaciones de EE. UU. e Israel, una cifra que escala hasta el 89% entre los votantes socialistas.
El «escudo social» de la guerra
Más allá de la retórica pacifista, el jefe del Ejecutivo ha puesto en valor la vertiente económica de su gestión. Ha presumido de la convalidación del decreto que moviliza 5.000 millones de euros para paliar los efectos de la crisis energética y de suministros derivada del conflicto en Irán, calificándolo como «el mayor escudo social de toda la Unión Europea».
«Hay momentos en los que uno recuerda por qué está en política», concluye Sánchez, apelando al orgullo de una militancia que ve en este conflicto un punto de cohesión interna frente a las críticas de la derecha.



















