MADRID. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha aprovechado su comparecencia de este miércoles ante el pleno del Congreso para lanzar un duro mensaje al poder judicial. Sánchez ha exigido a la justicia que juegue «limpio» tras calificar de desproporcionadas las últimas actuaciones del juez Juan Carlos Peinado contra su esposa, Begoña Gómez, asegurando que las medidas cautelares impuestas «sobrepasan todos los límites de lo razonable».
Durante su intervención, el jefe del Ejecutivo ha denunciado la existencia de una estrategia de «acoso y derribo» que afecta tanto a su esposa como a su hermano, David Sánchez. Según el presidente, este entramado sigue un patrón importado de otros países: la difusión de informaciones falsas, la posterior presentación de denuncias por parte de organizaciones vinculadas a la ultraderecha y la apertura de causas judiciales.
«Primero el bulo en forma de titular, después la denuncia y, por último, el daño reputacional que juega con los tiempos lentos de la justicia», ha sentenciado desde la tribuna del Congreso.
Defensa de la inocencia de su entorno familiar
A pesar de matizar que no pretendía utilizar el estrado para defender la inocencia de sus familiares —afirmando que ellos mismos lo harán en los tribunales—, Sánchez ha desglosado minuciosamente los argumentos técnicos y cronológicos de ambos casos:
- El caso de Begoña Gómez: El presidente ha recordado que la trayectoria de su esposa en la Universidad Complutense comenzó en 2012, años antes de que él liderara el PSOE o llegara a la Moncloa. Asimismo, ha revelado que los ingresos percibidos por Gómez por dirigir la cátedra extraordinaria y desarrollar un software ascienden a «cero euros». Sánchez ha recordado que la instrucción actual va en contra del criterio de la Fiscalía y acumula quince revocaciones de la Audiencia Provincial, lamentando que las medidas cautelares cuestionen incluso la labor de la Policía Nacional.
- La situación de su hermano: En cuanto a David Sánchez, el mandatario ha explicado que la plaza por la que se le investiga se convocó en octubre de 2017, momento en el que el actual presidente no ostentaba cargos. Ha insistido en que el proceso parte de una denuncia de una asociación ultraderechista sobre un presunto fraude fiscal en Portugal que, según ha afirmado, ya se ha demostrado falso.
Ataque frontal a PP y Vox: «No hablen de cloacas»
Pese al tono crítico con ciertas resoluciones, Sánchez ha querido tender una lanza a favor del poder judicial en su conjunto, asegurando que mantendrá su confianza en el sistema porque «la inmensa mayoría de jueces hace un trabajo modélico, esencial y objetivo».
Sin embargo, el foco principal de su indignación se ha dirigido hacia las bancadas del Partido Popular y Vox, a quienes ha acusado de «hipocresía» y de «violentar sistemáticamente la separación de poderes». En un encendido cierre, el presidente ha exigido a la oposición que cese los ataques al exfiscal general y que dejen de presumir de poseer información bajo secreto de sumario.
«No hablen de cloacas cuando ustedes están siendo juzgados en este mismo instante por montar toda una policía patriótica con la que espiaron a rivales políticos y periodistas (…). No mientan afirmando que este es el Gobierno más corrupto de la historia cuando ustedes tienen más de 30 casos abiertos», ha zanjado Sánchez ante el hemiciclo.













