Alvar y Aratz superan los 22 minutos en la emblemática prueba y logran el tridente dorado, modificando la continuidad de los robinsones en la cuerda floja tras salvar a Aratz e introducir a Claudia
La última entrega de ‘Supervivientes 2026: Conexión Honduras’ ha marcado un hito en la trayectoria del formato de televisión tras registrarse un nuevo récord absoluto e histórico en la denominada Noria Infernal. La resolución de este desafío, que se extendió más allá de las marcas previas del programa, derivó en una reconfiguración de la lista de nominados que permanecía vigente desde el pasado jueves. La gala estuvo asimismo marcada por la división interna del grupo a causa del robo de víveres y por un emotivo encuentro familiar tras 80 días de aventura en Honduras.
Un duelo inédito de 22 minutos por el tridente dorado
El principal incentivo de la velada residía en la disputa por el tridente dorado, un galardón que otorga a sus poseedores el privilegio de modificar las nominaciones de la semana. El proceso de selección comenzó con una primera prueba de resistencia en la que los participantes debieron permanecer abrazados a un poste suspendido sobre el mar, una criba que superaron Maica, Aratz, Borja y Alvar. Posteriormente, los cuatro semifinalistas se enfrentaron en una plataforma con una inclinación progresiva, donde únicamente Alvar y Aratz lograron mantener el equilibrio, ganando así el derecho a medirse en la Noria Infernal.
El enfrentamiento definitivo entre ambos robinsones superó todas las expectativas de la producción. Mientras que el registro máximo de permanencia en la estructura estaba fijado hasta la fecha en 20 minutos, Alvar y Aratz prolongaron la resistencia en carrera hasta alcanzar los 22 minutos. Ante la imposibilidad de quebrar la voluntad de ninguno de los dos implicados, la copresentadora María Lamela constató la hazaña desde la playa: «¡Ha sido la Noria Infernal más larga de la historia! Récord absoluto e histórico».
Modificación de la lista de nominados
Como consecuencia del doble triunfo, la organización determinó que los dos concursantes compartieran el premio, obligándolos a consensuar una elección entre dos opciones: disfrutar de una barbacoa en compañía del resto de los integrantes de la isla o ejercer el derecho de alteración de la lista de nominados. En ese momento, Aratz se encontraba en la cuerda floja junto a Darío, Borja y Soto.
Finalmente, ambos participantes declinaron la opción de la barbacoa al considerar que era «más importante» asegurar la continuidad en la experiencia de supervivencia. En el ejercicio de su facultad, decidieron salvar a Aratz e introducir en su lugar a Claudia. De este modo, la nómina definitiva de nominados que se exponen a la próxima expulsión quedó constituida por Claudia, Darío, Borja y Soto.
La controversia por el robo de latas de comida
La convivencia en la isla ha experimentado una notable fractura a raíz de las acciones de Claudia, quien perpetró la sustracción de latas de comida destinadas al sustento comunitario. Según se detalló durante la emisión, la concursante contó en un primer momento con la colaboración de Maica, aunque posteriormente procedió a consumir de forma individual otra de las latas robadas.
Este suceso ha quebrado la unidad del grupo de robinsones, que se ha dividido de manera simétrica en dos posturas claramente diferenciadas: aquellos integrantes que exigen la imposición de un castigo disciplinario hacia la responsable de la sustracción y el bando de los compañeros que se oponen a la aplicación de medidas punitivas.
El encuentro entre Ivonne Reyes y su hijo Alejandro
En el plano anímico, la noche ofreció un acontecimiento destacado para Ivonne Reyes, quien después de 80 días de permanencia en el concurso recibió la visita de su hijo, Alejandro Reyes. Para acceder al encuentro, la participante debió responder de forma correcta a una serie de cuestiones planteadas por María Lamela, lo que le permitió avanzar por la orilla de la playa hasta un baúl de grandes dimensiones.
Al abrir la estructura apareció Alejandro Reyes, quien se fundió en un abrazo con su madre mientras le transmitía un mensaje de apoyo para el tramo final del concurso: «Te quiero mucho, disfrútalo, y hasta el final. Mentalidad de tiburón». Posteriormente, desde el plató de televisión, la presentadora Sandra Barneda conectó con la playa para recabar las impresiones del joven, quien manifestó su satisfacción por la evolución de su progenitora en el formato: «Estoy contento porque la veo guapa, contenta, con ganas de sacar a la artista que lleva dentro», concluyó.















