El pensador indio Pankaj Mishra presenta en su obra más reciente, «El mundo después de Gaza», un análisis profundo sobre las repercusiones políticas y morales del conflicto en Gaza. Su obra se enmarca dentro de las reflexiones contemporáneas sobre la memoria del Holocausto y su uso en la justificación de la política del Estado de Israel.
Mishra, como miembro de la Real Sociedad Británica de Literatura y colaborador en medios de renombre como The Guardian y The New Yorker, explora las implicaciones de la guerra en Palestina, argumentando que representa un genocidio. Para él, es vital que la sociedad global no se mantenga en la indiferencia, y que se levanten voces para contrarrestar este horror. La memoria del Holocausto, dice, debe ser preservada, no sólo como un recordatorio de un evento trágico, sino como una advertencia sobre los peligros del odio y la violencia.
En su narrativa, Mishra critica cómo el Estado de Israel ha manipulado la memoria del Holocausto. Señala que el recuerdo del sufrimiento judío ha sido utilizado como un arma política en contra de quienes critican las acciones de Israel. Esta instrumentalización de la memoria histórica, según él, conduce a un estado de confusión donde se mezcla la defensa de Israel con la condena de cualquier oposición a la política israelí, que es a menudo etiquetada como antisemitismo.
El autor se detiene en figuras críticas como Hannah Arendt y Primo Levi, quienes, a su juicio, fueron silenciados en el contexto israelí por sus posturas críticas. Mishra resalta la necesidad de recordar el Holocausto en su complejidad, enfatizando que fue un acto de maldad política que nunca debe utilizarse para justificar otras formas de violencia o colonialismo.
Cuando se le pregunta sobre el papel de Alemania en la memoria del Holocausto, Mishra explica que la culpa histórica del país ha creado una agenda que ha llevado a Alemania a apoyar incondicionalmente a Israel. Sin embargo, se cuestiona la falta de atención que se presta a otros genocidios, especialmente los asociados al colonialismo, un tema que permanece tabú en el discurso occidental.
La narrativa de Mishra invita a reflexionar sobre cómo las potencias occidentales, incluyendo Estados Unidos, han tratado de cubrir su historia colonial y cómo presentan a Israel como una democracia luchando contra regímenes tiránicos. Esto contrasta fuertemente con la perspectiva de muchas naciones no occidentales que ven a Israel como un país colonialista que perpetúa la opresión.
Además, el autor menciona el impacto de las instituciones internacionales formadas después de la Segunda Guerra Mundial, planteando su cuestionamiento ante la situación actual. Según él, vivimos en un mundo donde estas normas y leyes están siendo desmanteladas, lo que permite que actos de injusticia, tales como lo que ocurre en Gaza, se lleven a cabo sin repercusiones. Este contexto pone en duda el valor de la justicia y la dignidad humana.
Finalmente, Pankaj Mishra plantea la necesidad de acción colectiva para hacer frente a estas injusticias. Aunque reconoce el sentimiento de impotencia que puede prevalecer, enfatiza que la historia de la resistencia y las protestas en diferentes partes del mundo demuestra que el cambio es posible. No se trata de un proceso rápido, sino de un llamado a la organización, la protesta y la valentía civil. La política, sugiere, demanda tiempo y riesgos, pero ante todo, requiere que la humanidad no se quede de brazos cruzados.















