La relación entre Pedro Sánchez y José Luis Ábalos atraviesa un paralelismo bíblico en el arranque de este 2026. Al igual que San Pedro negó a Jesús, el presidente del Gobierno ha marcado distancias con el que fuera su mano derecha hasta en tres ocasiones públicas, definiéndolo como un «gran desconocido» en lo personal. Sin embargo, una filtración de mensajes privados ha venido a desmontar este relato, revelando una amistad íntima que Sánchez ahora intenta borrar.
El Supremo bloquea su salida de prisión
Mientras la tormenta política arrecia, el plano judicial ha dejado a Ábalos en su celda de Soto del Real. El magistrado del Tribunal Supremo, Leopoldo Puente, ha denegado la autorización para que el exministro saliera mañana jueves a declarar ante la Comisión de Investigación del ‘caso Koldo’ en el Senado.
El juez argumenta que la solicitud del PP llegó con una «singular premura» que ha impedido celebrar la audiencia previa con la Fiscalía y las partes, trámite que considera «imprescindible» antes de permitir que un preso preventivo comparezca en la Cámara Alta.
«Te quiero como un amigo»: los mensajes de la discordia
El digital Vozpópuli ha tenido acceso a comunicaciones que dejan en evidencia la estrategia de enfriamiento de La Moncloa. Frente a la insistencia de Sánchez de que su relación era estrictamente política, los mensajes desvelan una cercanía personal absoluta:
• La frase clave: En uno de los textos, el presidente le confiesa a Ábalos: «Sabes que te quiero como un amigo».
• El borrado digital: Como parte de esta maniobra de desvinculación, Sánchez ha eliminado de su perfil oficial en la red social X (antes Twitter) cualquier rastro o mención histórica al exministro valenciano.
Un distanciamiento en tres actos
La estrategia de Sánchez para presentarse ajeno a la vida personal de Ábalos se ha consolidado en tres momentos que la oposición ya califica de «negaciones»:
1. En el Senado: Donde afirmó por primera vez que Ábalos era un desconocido para él fuera del despacho.
2. En RTVE: En una entrevista con Gemma Nierga, donde se reafirmó en que no existía un vínculo de amistad real.
3. En el balance del año: Donde evitó el tema atacando las fotos de Feijóo en un yate, sugiriendo que «se conoce más a una persona yendo de vacaciones que compartiendo mesa en el Consejo de Ministros».
Este intento de blindaje busca proteger la figura del presidente ante las posibles revelaciones del ‘caso Koldo’, mientras el entorno de Ábalos, ahora sin abogados por impago de honorarios, observa cómo se desvanece el apoyo de quien fuera su principal aliado político.


















