Tras el accidente ferroviario de Adamuz, el mantenimiento de las infraestructuras se sitúa en el centro del debate. Adif confía la seguridad de sus líneas de alta velocidad al ‘Séneca’, un sofisticado convoy laboratorio capaz de detectar anomalías invisibles al ojo humano.
Uno de los aspectos más controvertidos de la investigación del siniestro de Adamuz es que la vía había superado una inspección visual a pie el pasado 5 de noviembre y una auscultación dinámica el 21 de noviembre. Para garantizar que el carril soporte el paso de trenes a gran velocidad, Adif utiliza su tecnología más avanzada: la flota de trenes auscultadores.
‘Séneca’: El filósofo que viaja a 300 km/h
Bautizado en honor al pensador cordobés, el tren ‘Séneca’ (serie 330) es la pieza clave en la revisión del viario de alta velocidad. Este automotor eléctrico, que ostenta récords de velocidad de más de 330 km/h, opera principalmente durante la noche, entre la medianoche y las cinco de la mañana, para no interferir con el tráfico comercial.
A diferencia de un tren convencional, el ‘Séneca’ está repleto de sensores y laboratorios internos. Su misión es realizar una radiografía completa de la vía mediante tecnología de ultrasonidos, permitiendo detectar fisuras internas en el acero del raíl antes de que estas se conviertan en una rotura crítica.
Un chequeo médico completo sobre raíles
El trabajo de estos trenes laboratorio abarca múltiples parámetros críticos para la seguridad ferroviaria:
• Geometría y dinámica: Verifica que la vía esté perfectamente alineada y nivelada, analizando cómo vibra el convoy al pasar por cada tramo.
• Catenaria y energía: Mide la altura y tensión del cableado eléctrico, además del consumo energético.
• Señalización y comunicaciones: Supervisa el correcto funcionamiento de los sistemas ASFA, ERTMS y las redes GSM-R.
• Pruebas aerodinámicas: Analiza los fenómenos producidos dentro de los túneles cuando un tren entra a alta velocidad.
Cuando los sensores detectan un valor que se sale de los rangos de seguridad, Adif envía a sus equipos de mantenimiento para reparar la infraestructura de inmediato.
Renovación de la flota tras el accidente de Adamuz
Adif ha anunciado recientemente una inversión de casi 80 millones de euros para modernizar su capacidad de auscultación. Actualmente, el gestor cuenta con seis vehículos operativos, incluyendo los modelos BT (diésel y de ancho variable), que son menos precisos pero muy versátiles.
Para reforzar este blindaje tecnológico, se espera la incorporación de un nuevo Talgo 106 auscultador (en fase de homologación con una inversión de 47,3 millones) y una unidad CAF dedicada específicamente a la supervisión de señalización en alta velocidad. Estas nuevas unidades pretenden elevar los estándares de detección para evitar que fallos en la soldadura de los raíles, como los que se investigan en Adamuz, vuelvan a repetirse.




















