La desclasificación de nuevos documentos en Estados Unidos no solo estrecha el cerco sobre el expríncipe Andrés, sino que salpica a otras casas reales del continente. Los servicios de inteligencia investigan el uso de vuelos privados de Jeffrey Epstein para el transporte de menores en territorio europeo.
Lo que comenzó como un escándalo centrado en la figura del exduque de York ha mutado en una crisis institucional de dimensiones continentales. La reciente publicación de informes del Departamento de Justicia de EE. UU. ha abierto una «caja de Pandora» que, según fuentes diplomáticas consultadas por El País, está desestabilizando a varias monarquías europeas bajo la sospecha de que la red de Jeffrey Epstein utilizó sus conexiones con la aristocracia para operar con impunidad en Europa.
Más allá de los Windsor: la conexión continental
Aunque el arresto del expríncipe Andrés en el Reino Unido ha acaparado los titulares, los archivos desclasificados contienen menciones a encuentros, cacerías y cenas de gala en diversas capitales europeas donde el pederasta estadounidense y su mano derecha, Ghislaine Maxwell, habrían tejido una red de contactos al más alto nivel.
La investigación ha tomado un cariz internacional por dos vías principales:
- El uso de aeropuertos privados: Policías de varios países europeos —entre ellos Francia y el Reino Unido— están rastreando los despegues y aterrizajes del avión de Epstein. Se sospecha que el financiero utilizó infraestructuras locales para trasladar a menores de edad con fines de explotación sexual, aprovechando la escasa vigilancia sobre los vuelos vinculados a grandes fortunas y casas reales.
- Filtración de documentos: Al igual que en el caso de Andrés, se investiga si otros miembros de la nobleza o altos cargos públicos facilitaron información sensible o informes oficiales a Epstein, utilizándolo como un interlocutor informal entre gobiernos.
Una crisis de ejemplaridad
El impacto es especialmente grave para las monarquías que, en los últimos años, han intentado modernizar su imagen bajo criterios de transparencia y ejemplaridad. La aparición de nombres vinculados a la realeza en los diarios de vuelo y correos de Epstein ha forzado a varias casas reales a emitir desmentidos o, en los casos más graves, a aplicar un cordón sanitario sobre los miembros señalados.
En el Reino Unido, el rey Carlos III ha marcado el camino con una respuesta expeditiva: el desalojo de su hermano de Royal Lodge y su desposesión total de funciones. Sin embargo, el temor en otras cortes europeas es que el goteo de información de los tribunales estadounidenses acabe por erosionar el apoyo popular a la institución monárquica en un momento de especial fragilidad política en el continente.
El papel de la inteligencia europea
Los servicios de inteligencia europeos colaboran ahora con el FBI para determinar hasta qué punto la red de Epstein pudo haber sido utilizada para el chantaje político. La gran pregunta que sobrevuela las cancillerías es si existen grabaciones o documentos en poder de la justicia estadounidense que comprometan la estabilidad de los jefes de Estado europeos, convirtiendo un caso de abusos en un problema de seguridad nacional de primer orden.




















