Ignacio Garriga anuncia un “nuevo marco negociador” que prioriza las medidas programáticas sobre el reparto de sillones. El partido busca frenar el «clima de desconfianza» y evitar que el bloqueo perjudique sus expectativas ante las elecciones de Castilla y León.
En un movimiento táctico inesperado, la dirección nacional de Vox ha decidido pulsar el botón de «reset» en sus negociaciones con el Partido Popular. El secretario general de la formación, Ignacio Garriga, ha anunciado este lunes que el partido aparca, al menos de forma temporal, su exigencia irrenunciable de entrar en los gobiernos autonómicos de Extremadura y Aragón.
De los sillones a los contenidos
El nuevo planteamiento de Vox propone sustituir la batalla por las consejerías por un «acuerdo detallado de medidas concretas». Garriga ha subrayado la necesidad de establecer un marco de transparencia total para «romper el clima de desconfianza» que ha empantanado los diálogos, especialmente en Extremadura.
Las claves de esta nueva fase negociadora incluyen:
- Negociación por etapas: Primero se pactarán las políticas y, solo en una segunda fase, se hablaría del reparto de cargos.
- Transparencia: Vox propone levantar actas de cada reunión para que las cesiones sean «conocidas por todos los españoles».
- Garantías de cumplimiento: Mecanismos que aseguren que el PP no incumplirá lo firmado una vez lograda la investidura.
Reconocimiento de errores y cálculo electoral
Fuentes internas de Vox admiten que la estrategia seguida hasta ahora —basada en la exigencia inmediata de vicepresidencias y carteras— ha sido un error de cálculo. Este giro busca proteger la imagen del partido ante la cita electoral del 15 de marzo en Castilla y León, evitando que el electorado les perciba como un factor de inestabilidad o parálisis.
Garriga ha justificado el cambio alegando que la negociación anterior generó «mucho nerviosismo» e intentos de sabotaje por parte de medios y políticos de ambos bandos. «Ponemos el marcador a cero», ha aseverado el secretario general.
El reloj de la investidura no se detiene
Pese a este «reinicio», el tiempo apremia. La primera sesión de investidura de María Guardiola en Extremadura está prevista para el 3 y 4 de marzo, es decir, en apenas una semana. Aunque las mesas de negociación volverán a constituirse de forma inmediata, Garriga ha lanzado una advertencia final: si el PP no da un giro importante y acepta este nuevo marco de compromisos programáticos, los diputados de Vox mantendrán su «no» a la candidata popular.
Con este movimiento, Vox traslada la presión al tejado de los populares, ofreciendo una vía de diálogo que prioriza el programa sobre el poder orgánico, pero manteniendo el veto si no hay una rendición de cuentas clara.




















