Un 19% de los encuestados preferiría al personaje como presidente del Gobierno, posicionándose por delante de figuras políticas como Santiago Abascal o Yolanda Díaz.
La irrupción de José Luis Torrente en el escenario demoscópico nacional ha arrojado resultados sorprendentes tras el último estudio elaborado por la consultora GAD3. Ante el próximo estreno de la película Torrente, Presidente el 13 de marzo, la encuesta mide la aceptación real que tendría el personaje dirigido por Santiago Segura si decidiera presentarse a la Presidencia del Gobierno. Los datos son elocuentes: casi uno de cada cinco españoles, un 19%, le elegiría para ocupar el Palacio de la Moncloa.
En una comparativa directa con los principales dirigentes de la política nacional, el personaje de ficción se sitúa como el tercer líder mejor valorado del país. Con su 19% de apoyo, Torrente empata con Alberto Núñez Feijóo y solo se ve superado por Pedro Sánchez (22%). Esta singular preferencia ciudadana sitúa al personaje por delante de líderes en activo como Santiago Abascal (16%) y Yolanda Díaz (13%).
El perfil del votante: joven y de centro
El análisis pormenorizado de los datos destaca que el apoyo a Torrente no es uniforme, sino que se concentra en nichos ideológicos y generacionales muy específicos. Sorprendentemente, el personaje obtiene su mejor valoración entre los votantes que se autodefinen de centro, donde alcanza un 28% de respaldo. El resto del espectro ideológico se distribuye entre un 15% en la izquierda, un 17% en el centro izquierda, un 18% en el centro derecha y un 19% tanto en la derecha como en el grupo de indecisos (NS/NC).
Por franjas de edad, el fenómeno es predominantemente juvenil. Son los ciudadanos de entre 18 y 29 años quienes muestran una mayor predilección por su figura (28%), seguidos por el grupo de 30 a 44 años (22%). Geográficamente, este hipotético respaldo electoral encontraría sus principales caladeros de votos en Andalucía, Cataluña y la Comunidad de Madrid.
Autenticidad frente a la corrupción
Los resultados de GAD3 apuntan a que una parte de la ciudadanía percibe en Torrente una mayor empatía ante los problemas reales. En un contexto donde el 55% de los encuestados manifiesta su preocupación por la corrupción, un 21% confía en que el personaje entiende mejor sus inquietudes que los políticos profesionales.
El liderazgo del personaje se sustenta en atributos personales donde logra superar al resto de candidatos nacionales: la campechanía (37%), la autenticidad (25%), la sinceridad (21%) y la honestidad (18%). Estos valores, analizados bajo el prisma de la sátira que acompaña al estreno cinematográfico, reflejan un estado de opinión significativo sobre la percepción de la clase política actual en España.




















