El presidente del Gobierno reafirma desde el Vaticano su determinación de agotar la legislatura y rechaza convocar comicios por «interés partidista».
ROMA (EFE).– El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha descartado de forma tajante un adelanto electoral en España, ratificando que su único objetivo y determinación es agotar los cuatro años de la legislatura. Según ha defendido el jefe del Ejecutivo, el contexto actual del país exige «estabilidad» y no la «parálisis» que, a su juicio, supondría abrir ahora un proceso electoral.
Las declaraciones se han producido en Roma, durante la rueda de prensa posterior a la audiencia privada que Sánchez ha mantenido en el Vaticano con el papa León XIV. Al ser preguntado por los periodistas sobre si mantiene sus planes de llegar al final del mandato —pese a la presión de la oposición y las complejas investigaciones judiciales que salpican al entorno socialista—, el presidente se ha mostrado firme en su postura.
El riesgo de una parálisis institucional
Sánchez ha insistido en que la Constitución estipula un mandato de cuatro años y que su obligación es ofrecer «certezas» a la ciudadanía. Convocar elecciones en este momento, ha argumentado, detendría las tareas legislativas y las políticas socioeconómicas en marcha.
«Tengo que convocar elecciones por el interés general de los ciudadanos», ha señalado el líder del Ejecutivo, advirtiendo además de que el periodo posterior a unos comicios abre procesos de investidura que pueden resultar largos y «azarosos».
Rechazo a las presiones internas y externas
El presidente también ha respondido con ironía a las peticiones de adelanto electoral que llegan tanto de los partidos de la oposición como de algunas voces críticas dentro de sus propias filas:
- Peticiones internas: Ha reconocido que «algún compañero» de partido le ha sugerido acudir a las urnas bajo la premisa de que el PSOE podría salir reforzado.
- Respuesta del líder: «Yo se lo agradezco, pero no puedo convocar elecciones por interés partidista», ha remachado, asegurando que, aunque una convocatoria pudiera teóricamente darle una mayoría parlamentaria más cómoda, su prioridad es la consolidación y constancia de las políticas del Gobierno.
Con este mensaje, Sánchez ha querido zanjar las especulaciones sobre el futuro de su mandato, vinculando directamente la continuidad del Ejecutivo con la necesidad de estabilidad frente a la incertidumbre política.















