La ex secretaria de Estado testifica durante seis horas a puerta cerrada y carga contra la «maniobra política» de los republicanos. Clinton niega cualquier vínculo con el magnate, asegura no haber visitado nunca su isla y denuncia un doble rasero para ocultar la presunta implicación del actual presidente.
En una jornada de altísima tensión en el Capitolio, Hillary Clinton ha comparecido este jueves ante el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes. La ex primera dama, que testificó un día antes de que lo haga su marido, Bill Clinton, no ha escatimado en críticas hacia los congresistas republicanos, a quienes acusa de utilizar el caso Epstein como una «cortina de humo» para blindar a la administración de Donald Trump.
Negación tajante de vínculos con Epstein
Minutos antes de entrar en la sala, Clinton hizo pública su declaración inicial a través de sus redes sociales para atajar cualquier especulación. Su mensaje fue directo y sin matices:
«No recuerdo haberme encontrado nunca con Epstein. Nunca volé en su avión ni visité su isla, sus casas ni sus oficinas. Desconocía por completo sus actividades delictivas», afirmó tajante la ex secretaria de Estado.+1
Al ser interrogada por la presencia de Ghislaine Maxwell —única condenada hasta la fecha— en la boda de su hija Chelsea, Clinton respondió que asistió como invitada de otro asistente y que ni ella ni su marido mantenían trato alguno con la colaboradora de Epstein.
Denuncia de un «encubrimiento institucional»
La comparecencia de seis horas estuvo marcada por los reproches de Clinton hacia la gestión del comité. La ex primera dama calificó la citación como una «falla institucional diseñada para proteger a un partido político». Según su testimonio, el comité está ignorando deliberadamente documentos desclasificados que harían referencia a investigaciones del FBI sobre el propio Donald Trump.
Clinton enumeró lo que considera un «doble rasero» procesal:
- Testimonios selectivos: Mientras a ella se la obliga a comparecer en persona, a la mayoría de los fiscales generales se les ha permitido enviar declaraciones por escrito.
- Opacidad: Los republicanos se negaron a que la audiencia fuera pública, a pesar de que los Clinton se ofrecieron a ello.
- Omisiones: Clinton criticó que no se haya interrogado bajo juramento al presidente Trump sobre las «decenas de veces» que su nombre aparece en los archivos desclasificados.
Incidente y filtraciones en la sala
La sesión sufrió un parón cuando Hillary Clinton estalló al enterarse de que la congresista republicana Lauren Boebert había filtrado una fotografía suya desde el interior de la sala blindada. El hecho de que la imagen fuera difundida inmediatamente por influencers del movimiento MAGA provocó un duro enfrentamiento entre los legisladores de ambos partidos por la violación de las normas de confidencialidad.
Pese al enfado, el presidente del Comité, James Comer, mostró su satisfacción y adelantó que planea hacer públicos tanto el vídeo como la transcripción de la sesión lo antes posible. «Será una declaración larga», advirtió Comer, anticipando que la comparecencia de Bill Clinton mañana será «aún más extensa».
Hillary Clinton cerró su intervención instando a los congresistas a buscar «justicia para las víctimas» y no «astucia política», reafirmando que el caso Epstein es una lacra mundial que no debe ser utilizada como arma arrojadiza electoral.




















