En un giro inesperado tras el inicio de la operación militar ‘Furia Épica’, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha afirmado este domingo que está dispuesto a sentarse a negociar con los nuevos dirigentes iraníes. Estas declaraciones se producen apenas 24 horas después de que un ataque conjunto de EE. UU. e Israel acabara con la vida del líder supremo, el ayatolá Alí Jameneí, y de gran parte de la cúpula militar del país.
«Esperaron demasiado»
En una entrevista telefónica con la revista The Atlantic, Trump aseguró que el cambio de postura en Teherán es un hecho: «Quieren hablar, y he accedido a hacerlo», declaró el mandatario desde su residencia de Mar-a-Lago. No obstante, el presidente lanzó un reproche al régimen persa, señalando que este acercamiento llega tarde: «Deberían haberlo hecho antes. Esperaron demasiado».
Trump no ha precisado una fecha para el inicio de estas conversaciones, limitándose a recordar que el interlocutor ha cambiado drásticamente debido a que muchos de los líderes con los que se negociaba anteriormente han fallecido en los bombardeos.
La operación ‘Furia Épica’ avanza «más rápido de lo previsto»
Pese a la apertura al diálogo, la ofensiva militar no se detiene. En declaraciones a la cadena CBC, el presidente estadounidense subrayó que la operación va «por delante de lo previsto». Los ataques, que comenzaron el sábado con el objetivo de derrocar al régimen, han continuado hoy con sucesivas oleadas sobre la capital, Teherán.
Sin embargo, la victoria estratégica ha tenido un coste humano para las filas estadounidenses. El Comando Central (Centcom) ha confirmado la muerte de tres militares de EE. UU. y otros cinco heridos de gravedad durante las incursiones.
Un Irán en horas bajas busca sucesor
La República Islámica atraviesa su crisis más profunda desde la revolución de 1979. Mientras el país intenta asimilar la pérdida de Jameneí, un triunvirato ha sido nombrado de urgencia para pilotar la transición y buscar un sucesor.
A pesar del caos interno, Teherán ha cumplido su promesa de represalia atacando bases y aliados de EE. UU. en la región, incluyendo objetivos en:
- Emiratos Árabes Unidos
- Catar
- Baréin
- Kuwait
Críticas internas en Washington
Mientras Trump defiende la operación como una respuesta al fracaso de las negociaciones nucleares, la oposición demócrata ha elevado el tono. Acusan a la Casa Blanca de iniciar una «guerra encubierta» sin informar previamente al Congreso ni obtener la autorización necesaria para una intervención bélica de esta magnitud en el extranjero.



















