La líder opositora venezolana y Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, ha sacudido el tablero político este domingo al anunciar su regreso a Venezuela «en pocas semanas». Desde su exilio en Estados Unidos, Machado afirmó que su retorno tiene un objetivo claro: garantizar una transición a la democracia que califica de «ordenada, sostenible e indetenible».
Un «Gran Acuerdo Nacional» en el horizonte
A través de un vídeo difundido en sus redes sociales, Machado esbozó su hoja de ruta para el país tras la deposición de Nicolás Maduro el pasado mes de enero. La líder opositora busca forjar un «gran acuerdo nacional» que asegure la gobernabilidad y prepare el terreno para lo que denomina una «nueva y gigantesca victoria electoral».
«Voy a regresar para lograr esto, como también lo desean cientos de miles de exiliados venezolanos en el mundo entero», declaró Machado, enviando un mensaje de esperanza a la diáspora.
Intensa agenda diplomática en Washington
Durante su estancia en la capital estadounidense, Machado no ha cesado su actividad política. Ha mantenido reuniones de alto nivel para exponer el potencial de una Venezuela libre, destacando encuentros con:
- Donald Trump, presidente de los EE. UU.
- Marco Rubio, secretario de Estado.
- Una delegación de 17 senadores y 27 congresistas.
A pesar de este respaldo legislativo, la situación sobre el terreno es compleja. Mientras Machado planea su vuelta, la administración Trump ha tejido una relación pragmática con el gobierno de la presidenta interina, Delcy Rodríguez, de quien Washington destaca su disposición para abrir el sector petrolero a empresas estadounidenses.
De la clandestinidad al Nobel
El camino de Machado hasta este anuncio ha sido tortuoso. Tras las polémicas elecciones del 28 de julio de 2024 —donde la oposición reivindicó la victoria de Edmundo González Urrutia frente al fraude chavista—, la líder pasó un año en la clandestinidad para evitar su arresto.
Logró salir de Venezuela el pasado diciembre para recibir el Premio Nobel de la Paz en Noruega, un reconocimiento que blindó su figura internacional antes de trasladarse a Washington tras la intervención estadounidense que capturó a Maduro.



















