El monarca inaugura la 20.ª edición del Mobile World Congress en Barcelona con un firme llamado a la responsabilidad tecnológica. Por su parte, el presidente Pedro Sánchez exige una desescalada en Oriente Medio y anuncia medidas penales contra directivos de redes sociales.
El Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC) se vistió de gala anoche para la tradicional cena de bienvenida del Mobile World Congress (MWC) 2026. En un contexto marcado por la aceleración tecnológica y la inestabilidad geopolítica, el Rey Felipe VI lanzó un mensaje de calado filosófico y social ante la cúpula de la industria móvil global: la innovación no tiene sentido si se desconecta de la humanidad.
Un cambio de era bajo la lupa ética
Felipe VI destacó que la humanidad no atraviesa solo una etapa de cambios, sino un verdadero «cambio de era» comparable a la invención de la imprenta. En su discurso, el monarca subrayó que, aunque la Inteligencia Artificial (IA) está redefiniendo modelos de negocio y perfiles profesionales, su avance debe ser vigilado.
«La verdadera inteligencia no puede ser meramente artificial: debe ser ética y profundamente humana», afirmó el Rey.
El monarca instó a los empresarios e innovadores a utilizar su capacidad creativa para prever riesgos y garantizar que la tecnología sirva al bien común, fortaleciendo la libertad en lugar de «limitarnos o reemplazarnos».
Sánchez: Seguridad digital y responsabilidad penal
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, reforzó la visión humanista del monarca, pero añadió un matiz de control regulatorio estricto. Durante su intervención, Sánchez anunció dos medidas contundentes para combatir los riesgos de la digitalización:
- Prohibición de redes sociales para menores de 16 años.
- Responsabilidad penal directa para los directivos de firmas tecnológicas por delitos cometidos en sus plataformas.
«Debemos garantizar que estos avances no sirvan para socavar los principios democráticos», advirtió el presidente ante los representantes del sector.
Geopolítica: Un grito por la paz en Oriente Medio
Más allá de la tecnología, la cena estuvo marcada por la preocupación internacional. Sánchez apeló a una «desescalada inmediata» en el conflicto de Oriente Medio, calificando la situación actual como una encrucijada entre «guerra o paz».
El presidente criticó tanto al régimen iraní —al que tildó de «odioso» y represor— como a las intervenciones militares de Estados Unidos e Israel, calificándolas de «injustificadas» y contrarias al derecho internacional. En esta misma línea, el president de la Generalitat, Salvador Illa, sumó la voz de Cataluña a las demandas de diplomacia: «No podemos tolerar más guerras».




















