El restaurante de Carlos Sobera recibió el pasado lunes, 2 de marzo, a uno de los solteros más particulares de la temporada. Luli, un joven de 24 años procedente de Talavera de la Reina, llegó a First Dates con las ideas muy claras, una fe inquebrantable en su «diosa» particular y una confesión que dejó atónito al barman del programa.
Rosalía como religión y el fin de los encuentros esporádicos
Luli no buscaba a cualquier persona. Tras un año intentando encontrar estabilidad, el soltero confesó estar cansado de las relaciones efímeras. Con una honestidad brutal, admitió que hasta ahora sus citas tenían un fin puramente sexual: «Quedo para lo que quedo porque es lo que la gente busca, y yo tengo mis necesidades», explicó entre risas.
Sin embargo, lo que más llamó la atención fue su curiosa espiritualidad. Luli ha sustituido las plegarias tradicionales por la música de la «Motomami»:
«Mi diosa es Rosalía. En vez de pedir a Dios, le pido a ella. Me pongo el disco nuevo súper religioso y me concentro: ‘Rosalía, por favor’».
Una «enfermedad» muy particular: el coleccionismo extremo
Antes de conocer a su cita, Luli protagonizó un momento surrealista en la barra. Mientras tomaba algo, le lanzó una petición directa a Matías Roure que lo dejó sin palabras: le pidió un posavasos para «robarlo».
El soltero bromeó calificando su afición como una «enfermedad», definiéndose como un coleccionista compulsivo de objetos de hostelería. «Cuando voy de fiesta me llevo los vasos de las discotecas; de los festivales también. Tengo mi casa llena», confesó antes de guardarse el posavasos del programa en el bolsillo para su vitrina personal.
Su difícil relación con los solteros de Talavera
Respecto a su vida sentimental en su tierra natal, Luli fue tajante: se lleva fatal con el colectivo gay de su zona. Reveló que, hasta la fecha, todos sus encuentros han sido con hombres que se identifican como heterosexuales, ya sea solteros o casados. «No he estado con un homosexual de Talavera nunca», sentenció, subrayando que su visita al programa era una vía de escape para romper esa dinámica.

















