El actor español utilizó el altavoz de la 98.ª edición de los premios de la Academia para denunciar el conflicto en Oriente Medio, portando símbolos de resistencia y apelando a la conciencia global.
El actor español Javier Bardem se convirtió en la figura más reivindicativa de la ceremonia de los Oscar 2026. Durante la gala, celebrada este domingo, Bardem aprovechó su intervención como presentador de la categoría de mejor película internacional —que recayó en la noruega Valor sentimental— para lanzar un mensaje directo y sin ambages: abogó por una «Palestina libre» y clamó un rotundo «no a la guerra».
Símbolos de compromiso en la solapa
Bardem no dejó nada al azar. Su mensaje estuvo respaldado por una cuidada simbología en su vestuario. El intérprete lució en su solapa la misma pegatina de «No a la guerra» que utilizó en el año 2003 durante las protestas contra la invasión de Irak. Bajo este distintivo, añadió una chapa con la caricatura de Handala, el icónico símbolo de la resistencia palestina creado en 1969, dejando clara su postura frente a la crisis actual en Oriente Medio.
Una voz contra la «ofensiva ilegal»
Ya en la alfombra roja, el actor había anticipado a la Agencia Efe su intención de no mantenerse al margen. «Hay que aprovechar este altavoz para las cosas que han creado tanto dolor en el mundo», afirmó. Para Bardem, el conflicto actual es una «guerra ilegal» y, al igual que ocurrió hace dos décadas, sostiene que se está fundamentando en pretextos falsos.
«Estamos en las mismas, es otra guerra ilegal, matando gente inocente, basados en mentiras; antes eran armas de destrucción masiva, ahora es acabar con un régimen, que no lo han acabado, sino que lo está radicalizando aún más con esta ofensiva», subrayó con firmeza.
Un altavoz en una gala sobria
La intervención de Bardem destacó por su excepcionalidad en una ceremonia que, por lo demás, se caracterizó por una notable despolitización. Mientras la industria cinematográfica se mostró mayoritariamente cauta y temerosa de abordar temáticas incómodas durante sus discursos, el actor español hizo gala de su habitual compromiso social.
Con este gesto, el intérprete no solo ha marcado la pauta política de la edición número 98 de los premios de la Academia, sino que ha reforzado su posición como una de las voces más activas del cine internacional a la hora de utilizar la visibilidad que ofrecen las grandes galas para denunciar las crisis humanitarias globales.




















