Ursula von der Leyen insta a los Estados miembros a mantener los activos energéticos fiables, como Almaraz, ante el encarecimiento de los suministros por el conflicto en Oriente Próximo.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha dado un giro estratégico a la política energética del bloque. En una carta dirigida a los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea, la mandataria alemana ha urgido a tomar medidas excepcionales para mitigar el impacto «cada vez más pronunciado» que la guerra en Oriente Próximo —desatada tras los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán y la posterior respuesta de este país— está teniendo sobre la economía comunitaria.
De cara a la cumbre del Consejo Europeo que se celebra este jueves y viernes, Von der Leyen ha solicitado formalmente que se evite la «jubilación prematura» de activos energéticos estratégicos. En concreto, la jefa del Ejecutivo comunitario ha pedido retrasar el cierre de las centrales nucleares existentes, argumentando que estas instalaciones pueden proporcionar electricidad «fiable, de bajo coste y con bajas emisiones».
El futuro de Almaraz, en el centro del debate
Las palabras de la presidenta de la Comisión resuenan con especial fuerza en España, donde actualmente se debate la extensión de la vida útil de la central de Almaraz, en Cáceres. Mientras el Gobierno mantiene, por ahora, el calendario de cierre aprobado en 2019, las empresas propietarias —Iberdrola, Endesa y Naturgy— han solicitado formalmente una prórroga.
El plan vigente establece que el primer reactor de Almaraz debe cesar su actividad el 1 de noviembre de 2027 y el segundo el 31 de octubre de 2028. Sin embargo, las compañías eléctricas piden extender su operación hasta junio de 2030. La decisión final recaerá sobre el Ministerio para la Transición Ecológica, previo informe técnico del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN).
La urgencia de la independencia energética
La presidenta de la Comisión ha subrayado que, aunque el suministro en la UE está asegurado, el bloque ya ha desembolsado 6.000 millones de euros adicionales en importaciones de combustibles fósiles desde el inicio del conflicto. Una interrupción prolongada del suministro de petróleo y gas desde el Golfo Pérsico tendría, según Von der Leyen, consecuencias graves para la competitividad europea.
Para paliar esta situación, Bruselas propone una batería de medidas:
- Fomento de energías limpias: Acelerar el despliegue de renovables para abaratar costes de forma duradera.
- Reducción de la fiscalidad: Eliminar tasas no vinculadas a la energía en la factura eléctrica y asegurar una tributación más favorable frente a los combustibles fósiles.
- Contratos a largo plazo: Fomentar acuerdos de compra de electricidad que reduzcan la volatilidad de los precios mayoristas.
- Adaptación del mercado de emisiones: Disposición a ajustar el sistema de comercio de derechos de emisión (ETS) a la «nueva realidad» geopolítica.
Un impulso a la competitividad industrial
Más allá de la energía, la misiva de Von der Leyen pone el foco en la necesidad de fortalecer la estructura económica del continente. Entre las propuestas destaca la creación de un denominado «Régimen 28», un marco normativo que armonice la legislación de sociedades para empresas innovadoras. El objetivo es que estas compañías puedan constituirse de forma digital en apenas 48 horas y operar con libertad en todo el mercado común, complementando así la reciente Ley de Aceleración Industrial.
La cumbre europea de esta semana, que inicialmente iba a centrarse en la competitividad, estará ahora inevitablemente marcada por la respuesta coordinada a la crisis energética derivada de la inestabilidad en Irán.




















