No hubo historia, solo un monólogo. El París Saint-Germain ha vuelto a su versión más autoritaria tras aplastar al Chelsea con un contundente 0-3, cerrando una eliminatoria en la que los londinenses fueron meros espectadores. El mensaje de los de Luis Enrique a Europa es ensordecedor: el campeón no piensa ceder su corona.
Kvaratskhelia dinamitó el plan de Rosenior
Cualquier atisbo de remontada se desvaneció a los cinco minutos. Khvicha Kvaratskhelia, en estado de gracia absoluta con la Champions, aprovechó un despiste de Sarr para silenciar Stamford Bridge con un zurdazo inapelable. Con el 0-1, el PSG se hizo dueño y señor del césped, jugando con la sangre fría de quien se sabe superior en cada duelo.
Barcola y el espíritu de Ronaldinho
Si el primer gol fue un golpe anímico, el segundo fue una obra de arte nostálgica. Bradley Barcola se disfrazó del Ronaldinho de hace 21 años para clavar un cohete en la escuadra, agudizando el sufrimiento de los de Rosenior. Ni el carrusel de cambios en el Chelsea (Garnacho, Delap, Lavia) logró cambiar el guion de un partido sentenciado antes del descanso.
Safónov se doctora y Mayulu sentencia
En la portería, Safónov demostró que el PSG tiene un nuevo seguro de vida. El guardameta ruso, espectador de lujo durante gran parte del choque, se unió a la fiesta con una parada monumental a Joao Pedro que recordó a las mejores noches de los grandes porteros que han pasado por París.
La guinda definitiva la puso la joya de la cantera, Senny Mayulu. A sus 19 años, el mediocentro volvió a demostrar su idilio con las grandes citas anotando el 0-3 final. Tras marcar en la final de la Champions y en el Camp Nou, el joven imberbe asaltó también Londres para confirmar que este «pelotón de infantería» de Luis Enrique no tiene fisuras.
















