La comunidad musulmana de la ciudad autónoma apura los últimos días de Ramadán ante la incertidumbre de si la festividad de la ruptura del ayuno será este viernes o el sábado
Ceuta se halla en un momento de profunda relevancia espiritual mientras la comunidad musulmana aguarda el avistamiento del creciente lunar (hilāl), fenómeno astronómico que marcará el fin del mes sagrado de Ramadán. Aunque el calendario oficial y laboral tiene fijada la festividad del Eid al-Fitr para este viernes, 20 de marzo, la determinación definitiva de la fecha depende estrictamente de la aparición de la luna, lo que podría desplazar la celebración al sábado.
La ciudad autónoma de Ceuta vive estas jornadas entre la rutina y la lógica expectación por conocer si la elección del 20 de marzo como festivo laboral y escolar coincidirá finalmente con el dictado del cielo. La tradición islámica establece que la duración del mes de ayuno puede ser de 29 o 30 días, supeditada siempre a la observación directa del firmamento.
El 19 de marzo, jornada clave para el calendario
El próximo jueves, 19 de marzo, se perfila como la fecha determinante. Tras la puesta de sol, si el creciente lunar es visible, el Ramadán se dará por concluido y el Eid al-Fitr comenzará el viernes. En caso contrario, los fieles deberán completar los 30 días de ayuno, trasladando la festividad al sábado.
Ante esta inminencia, los preparativos en la ciudad ya están en marcha. La explanada de Loma Colmenar se encuentra debidamente acondicionada para acoger la Musal-la, la oración colectiva al aire libre que marca el inicio de la fiesta. Paralelamente, se han dispuesto dispositivos especiales para gestionar el flujo de personas que prevén cruzar a Marruecos para disfrutar de estos días de reencuentro familiar.
El significado y las tradiciones del Eid al-Fitr
El Eid al-Fitr, que se traduce como la «fiesta de romper el ayuno», se prolonga durante los tres primeros días del mes de shawwal, el décimo del calendario islámico. La jornada comienza con oraciones comunitarias a primera hora de la mañana, seguidas de desayunos familiares donde impera la hospitalidad.
La estética desempeña un papel fundamental en esta celebración. Es costumbre estrenar prendas de ropa preparadas con antelación: las mujeres suelen lucir elegantes caftanes, mientras que los hombres optan por chilabas blancas, símbolo de pureza.
La gastronomía es, sin duda, el eje vertebrador de la festividad. Siguiendo la tradición del profeta Mahoma, el ayuno se rompe habitualmente con un número impar de dátiles antes de acudir a la oración. Otros platos esenciales en las mesas ceutíes son:
- Beghrir: Tortitas a base de harina de trigo y levadura servidas con miel.
- Harira: Sopa contundente de lentejas, carne, fideos y tomate.
- Chebakia: Galletas elaboradas con miel y sésamo.
Caridad y familia: los pilares de la fiesta
Más allá de la celebración gastronómica, el Eid al-Fitr cumple con una función social y religiosa de gran calado. Los fieles cumplen con el Zakat al-Fitr, una donación obligatoria de una pequeña cantidad de dinero destinada a los más necesitados, cumpliendo así con uno de los cinco pilares del Islam.
Los niños, aunque exentos del ayuno durante el Ramadán, son protagonistas de la jornada al recibir regalos de sus familiares. En las calles y hogares de Ceuta, el saludo que marca estos días de júbilo es «¡Eid Mubarak!», el deseo de un feliz Eid que pone fin a un mes de sacrificio y recogimiento espiritual.




















