El presidente español reafirma el compromiso de España «el tiempo que sea necesario», en una jornada marcada por la crisis energética y la incertidumbre internacional por el conflicto en Irán.
Este miércoles, 18 de marzo de 2026, el Palacio de la Moncloa se ha convertido en el escenario de un encuentro clave para la seguridad europea. El jefe del Ejecutivo español, Pedro Sánchez, y el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, se han reunido para ratificar una serie de acuerdos bilaterales que blindan el apoyo de España a Kiev frente a la invasión rusa, que ya encara una etapa crítica debido a la inestabilidad en Oriente Próximo.
Un escudo energético y militar
El foco de esta cuarta visita oficial de Zelenski a España es doble: energía y defensa. Tras los recientes bombardeos rusos que han devastado el 70% de la capacidad eléctrica ucraniana, el Gobierno español ha priorizado garantizar la suficiencia energética del país.
Además del respaldo institucional, la visita tiene un componente industrial de peso. Según fuentes de la presidencia ucraniana, se espera el cierre de acuerdos estratégicos entre empresas de armamento españolas y ucranianas para fortalecer la producción de material bélico de forma conjunta.
Contexto geopolítico: El factor Irán y el petróleo
La reunión se produce en un clima de alta tensión global. España ha aprovechado la cita para marcar distancias con Washington:
- Rechazo a EE. UU.: Sánchez ha expresado su desacuerdo con la decisión de Estados Unidos de levantar temporalmente las sanciones al petróleo ruso.
- Hidrocarburos: El Ejecutivo advierte que Rusia se está beneficiando del alza de precios derivada de la guerra en Irán, utilizando esos ingresos para financiar su ofensiva en Ucrania.
El obstáculo húngaro y la cita en Bruselas
Tras su paso por Madrid, donde también será recibido por el Rey Felipe VI en la Zarzuela, Zelenski viajará a Bruselas para participar en el Consejo Europeo. Allí le espera un panorama complejo:
El bloqueo de Hungría: Viktor Orbán mantiene vetado el crédito de 90.000 millones de euros destinado a Kiev. A cambio de levantar el veto, Hungría exige el restablecimiento del flujo de crudo ruso a través del oleoducto Druzhba, dañado el pasado enero. Zelenski ya se ha comprometido con la UE a acelerar las reparaciones de dicha infraestructura.




















