La región de Oriente Medio se asoma a un escenario de conflicto total tras el lanzamiento de una ofensiva masiva por parte de Irán contra territorio israelí este miércoles. El ataque, denominado Operación ‘Promesa Cumplida 4’, es la respuesta directa de Teherán al asesinato de Alí Lariyani, secretario del Consejo de Seguridad Nacional y figura clave del régimen.
Una lluvia de misiles balísticos
La Guardia Revolucionaria iraní (IRGC) confirmó el uso de un sofisticado arsenal en esta incursión. Según el comunicado oficial, se emplearon misiles de largo alcance y tecnología avanzada, entre los que destacan:
- Khorramshahr 4 y Kheibar Shekan: Diseñados para evadir sistemas de defensa.
- Emad y Qadr: Capaces de transportar múltiples ojivas para saturar el escudo antiaéreo.
Aunque Israel cuenta con uno de los sistemas de defensa más avanzados del mundo, la IRGC asegura haber alcanzado más de 100 objetivos militares. Por su parte, los servicios de emergencia israelíes confirmaron que varios proyectiles lograron impactar en zonas residenciales.
Saldo de víctimas en Ramat Gan
El impacto de un misil de fragmentación en la parte superior de una vivienda en Ramat Gan (distrito de Tel Aviv) provocó la muerte de dos personas. Estos fallecimientos elevan a 14 la cifra de víctimas en Israel desde que se intensificaran las hostilidades el pasado 28 de febrero.
Los equipos de bomberos informaron de una jornada crítica con:
- 34 incidentes registrados, ocho de ellos de extrema gravedad.
- Incendios en estructuras civiles y daños severos por impactos directos.
La promesa de una «respuesta decisiva»
El régimen de Teherán ha elevado el tono belicista. El jefe del Ejército iraní, Amir Hatami, calificó a Lariyani como un «mártir» y advirtió que la operación de hoy es solo el inicio. Hatami aseguró que preparan una respuesta «decisiva y disuasoria» dirigida no solo contra Israel, sino también contra Estados Unidos, advirtiendo que el contraataque final ocurrirá en el «momento y lugar apropiados».
Contexto: La escalada bélica actual se originó tras el bombardeo israelí sobre suelo iraní a finales de febrero, rompiendo un frágil equilibrio regional y arrastrando a ambas potencias a un intercambio de fuego directo sin precedentes recientes.


















