La Confederación Nacional de la Construcción (CNC) ha enviado una carta urgente al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, solicitando que el sector no quede fuera del «escudo antiguerra» que el Consejo de Ministros prevé aprobar este viernes. La patronal advierte de que la escalada de precios por el conflicto en Irán amenaza con provocar un abandono masivo de obras y retrasos críticos en proyectos estratégicos.
Un sector al límite por los costes energéticos
El presidente de la CNC, Pedro C. Fernández Alén, subraya en su misiva la «extrema vulnerabilidad» de las constructoras frente al encarecimiento de la energía y las materias primas. Los datos aportados por la patronal reflejan una situación de asfixia financiera:
- Costes de producción: La energía ya representa cerca del 30% de los gastos totales de las empresas del sector.
- Maquinaria pesada: En proyectos de obra pública, el gasto en gasóleo puede llegar a suponer hasta el 40% del presupuesto total.
- Escasez de materiales: Además de los precios, preocupa el desabastecimiento de materias primas clave provenientes de la región en conflicto.
Petición de actualización de contratos públicos
La principal reclamación de los constructores es que el Gobierno no repita los errores de las crisis del Covid-19 o la guerra de Ucrania. Exigen un mecanismo de actualización de precios en los contratos públicos que refleje la realidad del mercado.
«Cuando no se ajustan los contratos a los precios de mercado, se producen retrasos y abandonos de obras, algo alarmante ante la necesidad urgente de construir vivienda infraestructuras en España», advierte Fernández Alén.
El Gobierno perfila un escudo «perimetrado»
Desde el Ejecutivo, el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, ha enfriado las expectativas de un paquete de ayudas masivo, señalando que este primer decreto estará «perimetrado» a los sectores donde la incidencia de la guerra es inmediata, como la energía.
Mientras los socios de Gobierno (Sumar) presionan para incluir medidas sobre alquileres e hipotecas, los constructores reclaman un respaldo similar al que recibirán el transporte o la agricultura, argumentando que su dependencia del combustible es igualmente crítica para evitar un efecto dominó que paralice la economía nacional.



















