Una macabra operación de exhumación en el cementerio de Makaburini, en el condado de Kericho, ha conmocionado a Kenia y al mundo. Las autoridades confirmaron este miércoles el hallazgo de 33 cuerpos, de los cuales 25 pertenecen a menores de edad, enterrados en condiciones irregulares y sin seguir los protocolos legales de inhumación.
Una cifra que no deja de aumentar
Lo que comenzó este fin de semana como el descubrimiento de 14 cadáveres ha escalado rápidamente tras la intervención del Departamento de Homicidios de la Dirección de Investigaciones Criminales (DCI). Durante la jornada del martes, los peritos recuperaron 19 cuerpos adicionales, elevando la cifra oficial a 33.
Además de los restos completos, el patólogo del Gobierno, Richard Njoroge, informó sobre el hallazgo de seis extremidades (superiores e inferiores) dispersas en el sitio. «Lo que hemos encontrado es muy inusual. Algunos cuerpos parecen provenir de morgues, mientras que otros parecen proceder de hospitales», señaló Njoroge, destacando que los diferentes estados de descomposición sugieren que las víctimas fueron enterradas en momentos distintos.
Negligencia hospitalaria bajo la lupa
El senador Samson Cherargei alzó la voz en la Cámara Alta de Nairobi para exigir una investigación exhaustiva que aclare si centros de salud están deshaciéndose de cuerpos no reclamados de forma clandestina.
«La presencia de fosas comunes en Kericho debe investigarse a fondo. Los hospitales no pueden deshacerse de cuerpos sin seguir los procedimientos legales», denunció Cherargei.
El caso ha puesto el foco en la crisis de gestión de cadáveres en el país. El Hospital Nacional Kenyatta, el más grande de Kenia, emitió un aviso reciente alertando que tiene 480 cuerpos sin reclamar, de los cuales la mitad son niños, lo que subraya un problema sistémico en la trazabilidad y entrega de restos mortales.
Primeras detenciones y autopsias
Hasta el momento, dos sospechosos han comparecido ante el Tribunal de Primera Instancia de Kericho en relación con el caso. Mientras tanto, los 33 cuerpos han sido trasladados a una morgue oficial para realizar autopsias que determinen:
- La causa exacta de la muerte.
- La identidad de las víctimas (especialmente de los 25 menores).
- Si existe una conexión criminal o si se trata de una negligencia administrativa extrema por parte de instituciones sanitarias locales.




















