El presidente estadounidense asegura que las negociaciones han avanzado en las últimas 24 horas, pero Teherán advierte que el borrador de Washington parece más una «lista de deseos» que un plan diplomático sólido.
El optimismo de la Casa Blanca choca frontalmente con el escepticismo de Teherán. En una jornada marcada por la incertidumbre en el Estrecho de Ormuz, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha afirmado este miércoles que el conflicto en Oriente Próximo podría llegar a su fin «rápidamente». Estas declaraciones se producen en un momento crítico, justo cuando las autoridades iraníes analizan un memorando de paz enviado por la administración estadounidense.
El optimismo de Washington
Desde el Despacho Oval, Trump se mostró convencido de que un acuerdo está al alcance de la mano. «Quieren llegar a un acuerdo. Hemos tenido conversaciones muy positivas en las últimas 24 horas y es muy posible que lo logremos», aseguró el mandatario ante los medios.
Este cambio de tono coincide con la sorpresiva decisión de Estados Unidos de pausar la operación de escolta de buques en el Estrecho de Ormuz, tras haber sacado únicamente a tres petroleros que permanecían atrapados. La medida ha generado confusión, dejando en una posición delicada a sus propios ministros ante las constantes contradicciones de la presidencia.
Los puntos clave del borrador
La propuesta de paz presentada por Washington consiste en un memorando de una sola página que busca establecer una hoja de ruta inmediata. Los puntos centrales del documento incluyen:
- Cese de hostilidades: El fin oficial del conflicto armado.
- Apertura comercial: La reapertura total del Estrecho de Ormuz para el tráfico marítimo internacional.
- Alivio económico: El levantamiento de las sanciones impuestas por EE.UU. a Irán.
- Cuestión nuclear: El inicio de negociaciones sobre los límites del programa atómico iraní.
La respuesta de Teherán: «Una lista de deseos»
A pesar del entusiasmo de Trump, la recepción en Irán ha sido gélida. Un portavoz del Ministerio de Exteriores iraní confirmó que el gobierno está revisando el texto, pero no dudó en criticar su contenido. Según las autoridades persas, el plan carece de pragmatismo y se asemeja más a una «lista de deseos de EE.UU.» que a una propuesta de paz realista que considere los intereses de ambas partes.
La desconfianza sigue siendo el principal obstáculo. Mientras Washington presiona por una resolución veloz, Teherán parece no estar dispuesto a aceptar condiciones que perciben como una imposición unilateral en medio de una crisis que mantiene en vilo al mercado energético global.















