La hija del «Káiser» revela en un nuevo documental cómo la equitación se convirtió en su refugio tras la tragedia de 2013. «Tenía que hacer algo para distraerme», confiesa.
MADRID – Casi trece años después del accidente que cambió para siempre la vida de la familia Schumacher, Gina Schumacher (29 años) ha decidido abrir su corazón. En un avance de su próximo documental, ‘Horsepower: The World of Gina Schumacher’, la hija mayor del heptacampeón de Fórmula 1 detalla cómo el mundo ecuestre fue la tabla de salvación necesaria para afrontar la traumática lesión cerebral de su padre.
El refugio tras la tragedia
Gina recuerda con crudeza el vacío que dejó el accidente de esquí sufrido por Michael en Meribel el 29 de diciembre de 2013. Ante la conmoción familiar y el retiro forzoso de su padre de la vida pública, la joven encontró en los caballos una forma de canalizar su dolor:
«Después del accidente de papá, me volqué de lleno en esto porque tenía que hacer algo. No podría vivir sin los caballos; me ayudaron a superar todo», confiesa Gina en el documental que se estrenará el próximo 17 de abril en la cadena alemana ZDF.
La profecía de Michael Schumacher
El documental también recoge testimonios de su madre, Corinna Schumacher, quien comparte una anécdota reveladora sobre la visión que Michael tenía de su hija. Según Corinna, el piloto predijo el éxito de Gina cuando esta tenía solo 10 años.
- La frase del Káiser: «Michael me dijo una vez: ‘Gina será mucho mejor que tú, porque es más egoísta’. En el deporte hay que serlo para llegar a lo más alto», recuerda Corinna, admitiendo que el tiempo ha dado la razón al piloto.
- El origen de la pasión: Gina recuerda cómo sus padres hicieron posible su carrera, mencionando incluso viajes familiares a Dubái donde Michael y Corinna ya mostraban su amor por los caballos árabes y los Quarter Horse.
Un hermetismo inquebrantable
A pesar de estas declaraciones personales, el estado de salud actual de Michael Schumacher sigue siendo el secreto mejor guardado del deporte mundial. Desde que salió del coma en 2014 y fue trasladado a su residencia en Gland (Suiza), las noticias llegan con cuentagotas y siempre a través de su círculo más íntimo, como sus hijos, su esposa o su amigo Jean Todt.
Gina aprovecha este espacio para agradecer el privilegio de su posición, recalcando que nada de su éxito actual sería posible sin el esfuerzo de sus padres: «No es algo que se deba dar por sentado. Mis padres lo hicieron posible y por eso siempre ha sido importante para mí trabajar duro».

















