En el marco de su cuarta visita oficial al gigante asiático en cuatro años, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha lanzado un mensaje de urgencia respecto a las relaciones comerciales bilaterales. Durante un discurso en la prestigiosa Universidad de Tsinghua, Sánchez advirtió que el actual desequilibrio en la balanza de pagos «resulta insostenible para nuestras sociedades en el medio y largo plazo».
Un desequilibrio de 42.000 millones
La preocupación del Ejecutivo no es infundada. Tras cerrar el ejercicio de 2025, el déficit comercial entre Madrid y Pekín escaló por encima de los 42.000 millones de euros. Esta cifra se produce en un clima de alta tensión arancelaria entre la Unión Europea y China, lo que ha llevado a Sánchez a proponer una apertura recíproca para evitar medidas proteccionistas.
«España necesita que China se abra para que Europa no tenga que cerrarse», sentenció el presidente, abogando por una economía globalizada que sea «horizontal y justa», sin regiones ganadoras y perdedoras.
La multipolaridad como eje estratégico
Lejos de alinearse con posturas de aislamiento, Sánchez defendió que la multipolaridad es ya una realidad que España «elige abrazar». El presidente rechazó la idea de que estrechar lazos con China suponga renunciar a otras alianzas estratégicas, calificando esa visión de «equivocada» y «peligrosa».
Puntos clave del discurso:
- Corrección de desequilibrios: Necesidad de reducir la brecha de 42.000 millones de euros.
- Prosperidad compartida: Construcción de un orden económico más equitativo.
- Diplomacia activa: Refuerzo de la cooperación tecnológica y atracción de inversiones.
Agenda oficial: Encuentro con Xi Jinping
El viaje, en el que Sánchez viaja acompañado por su esposa, Begoña Gómez, entrará en su fase decisiva este martes. El líder español mantendrá reuniones de alto nivel con la cúpula del poder chino:
- Xi Jinping: Presidente de la República Popular China.
- Li Qiang: Primer Ministro.
- Zhao Leji: Presidente del Comité Permanente de la Asamblea Nacional Popular.
Esta gira se desarrolla en un contexto geopolítico extremadamente complejo, marcado por la guerra en Irán y la creciente competencia tecnológica global. El objetivo de Moncloa es claro: equilibrar la balanza comercial sin romper los puentes con una de las mayores potencias del siglo XXI.




















