El FC Barcelona se enfrenta a un problema serio de cara a la próxima temporada europea. Tras la tensa eliminación en los cuartos de final de la Champions League ante el Atlético de Madrid en el Metropolitano, Raphinha se ha convertido en el protagonista negativo de la jornada. El máximo organismo del fútbol europeo ya estudia dos posibles castigos que podrían dejar al extremo fuera de combate durante el arranque de la próxima edición del torneo.
Las claves de la investigación
La UEFA no suele dejar pasar por alto las declaraciones que atenten contra la integridad de sus árbitros o el orden público en los estadios. En este caso, el expediente contra el brasileño se basa en dos frentes principales:
- Declaraciones incendiarias: Al finalizar el encuentro, Raphinha no se guardó nada y calificó el choque como un «partido robado». Estas palabras ya están en manos del comité disciplinario.
- Gestos a la grada: A pesar de no estar convocado para el encuentro, el jugador saltó al césped y realizó diversos gestos provocadores hacia la afición colchonera, un comportamiento que la UEFA vigila con especial rigor.
Precedentes que asustan al Barça
La jurisprudencia de la UEFA en estos casos es estricta y ya existen ejemplos que invitan al pesimismo en las oficinas del club azulgrana:
- El «Caso Neymar»: Hace unos años, su compatriota fue sancionado con 3 partidos por expresarse de forma similar sobre el arbitraje tras un encuentro.
- Sanciones por gestos: La temporada pasada, jugadores como Rüdiger, Mbappé y Ceballos ya recibieron castigos tras incidentes similares con la grada en eliminatorias de alta tensión.
Nota del organismo: La UEFA prioriza el respeto absoluto a la figura arbitral y al público, recordando que su jurisdicción disciplinaria se extiende a todo lo que sucede alrededor del partido, incluso en redes sociales.
¿Qué se espera ahora?
Si el organismo aplica el criterio utilizado en casos anteriores, Raphinha podría perderse los primeros partidos de la fase de grupos de la próxima Champions League. El Barcelona queda ahora a la espera de la resolución oficial, pero todo apunta a que el brasileño tendrá muy complicado empezar la competición continental en el campo.




















