Fallece a los 96 años el histórico central uruguayo, pieza clave en la época dorada de Di Stéfano y seleccionador de España en el Mundial de 1982.
MADRID – El madridismo y el fútbol mundial están de luto. José Emilio Santamaría, uno de los defensores más emblemáticos de la historia del Real Madrid, ha fallecido a los 96 años. Miembro fundamental del equipo que dominó Europa a finales de los años 50, Santamaría personificó la solvencia defensiva en un bloque plagado de estrellas ofensivas como Gento, Puskas y Di Stéfano.
Una trayectoria de leyenda en el Santiago Bernabéu
Santamaría llegó al Real Madrid en 1957 procedente del Club Nacional de Montevideo. Durante sus nueve temporadas vistiendo la camiseta blanca, disputó 337 partidos y se convirtió en el mariscal de una defensa que permitió al club cimentar su leyenda internacional.
Su palmarés con el Real Madrid es uno de los más brillantes de la historia del deporte:
- Copas de Europa: Ganó cuatro trofeos (formando parte del ciclo de las cinco primeras y sumando la de 1966 con el Madrid de los «yeyé»).
- Títulos nacionales: Conquistó seis Ligas y una Copa del Generalísimo.
- Éxito internacional: Sumó una Copa Intercontinental a sus vitrinas.
Su integración en España fue tal que defendió la camiseta de la Selección española en 16 ocasiones, participando en el Mundial de Chile en 1962, tras haber representado previamente a Uruguay en el Mundial de 1954.
Su etapa como seleccionador y técnico
Tras colgar las botas en 1966, Santamaría no se alejó de los terrenos de juego. Inició una prolífica carrera en los banquillos que le llevó a dirigir al RCD Espanyol durante siete temporadas y a liderar a la selección olímpica en los Juegos de México 68 y Moscú 80.
Su mayor desafío como técnico llegó en 1982, cuando fue el encargado de dirigir a la Selección española en el Mundial organizado en nuestro país. Tras aquella cita mundialista, decidió retirarse de los banquillos, dejando un legado de profesionalidad y caballerosidad.
«El Madrid te lo da todo»
Santamaría siempre será recordado por su afabilidad y su profundo amor al Real Madrid. En sus últimas entrevistas, recordaba cómo el club le apoyó en momentos personales difíciles y subrayaba la importancia de conocer la historia de la institución para defender su escudo. «El Madrid no puede perder porque juega siempre para ganar. Aquí nadie se rinde hasta el final», solía decir para explicar el ADN competitivo que él mismo ayudó a forjar.
Con su partida, desaparece uno de los últimos testigos directos de la construcción del mito del Real Madrid, pero su nombre quedará grabado para siempre en la historia de la entidad y del fútbol español. Descanse en paz.




















