La candidata socialista a la Junta de Andalucía, María Jesús Montero, centra su discurso en la sanidad pública mientras mantiene la ambigüedad sobre si recuperará los impuestos suprimidos por el PP si llega a San Telmo.
SEVILLA – En el marco de la precampaña para las elecciones andaluzas de 2026, la candidata del PSOE y actual ministra de Hacienda, María Jesús Montero, ha dado un paso estratégico al evitar comprometerse explícitamente a eliminar las rebajas fiscales implementadas por el Gobierno de Juan Manuel Moreno Bonilla. A pesar de las críticas constantes de los socialistas al modelo fiscal del Partido Popular, Montero ha optado por la cautela en una materia que fue clave para la victoria de Moreno en las pasadas legislaturas.
El dilema fiscal: crítica sin compromiso de reversión
Durante su intervención en Sevilla, Montero ha arremetido contra la gestión del PP, acusando a Moreno de utilizar las rebajas de impuestos como un «gancho electoral» que, a su juicio, ha descapitalizado los servicios públicos. Sin embargo, al ser preguntada sobre si su Gobierno revertiría medidas populares como la bonificación del Impuesto de Patrimonio o las sucesivas bajadas en el IRPF, la candidata ha eludido una respuesta taxativa.
Esta postura busca, según analistas políticos, evitar que el PP monopolice el debate electoral con el «miedo» a una subida masiva de impuestos, un marco mental que favoreció a los populares en 2018 y 2022. Montero prefiere centrar el foco en la gestión de los recursos y en la necesidad de un nuevo sistema de financiación autonómica que inyecte 3.000 millones de euros anuales en la comunidad.
Sanidad: la punta de lanza del programa socialista
Donde Montero sí se ha mostrado tajante es en materia sanitaria. La candidata ha lanzado una promesa ambiciosa: reducir las listas de espera en un plazo de seis meses si logra la presidencia. Además, ha anunciado una medida que busca frenar la fuga de profesionales y el trasvase hacia la sanidad privada: la prohibición de que los jefes de servicio del Servicio Andaluz de Salud (SAS) compatibilicen su labor en el sector público con la práctica privada.
Contra la abstención
La candidata socialista también ha hecho un llamamiento a la movilización ante los datos recientes del Centro de Estudios Andaluces (Centra), que apuntan a una abstención cercana al 43,7%. Montero ha acusado al PP de intentar instalar la idea de que «todo está hecho» para desincentivar el voto progresista. «El marco mental que intenta imponer el PP es que la gente no debe acudir a votar», advirtió, instando a los andaluces a elegir entre «el desmantelamiento de lo público o un refuerzo de los servicios básicos».
Con esta estrategia, el PSOE andaluz intenta equilibrar la balanza: por un lado, presentándose como el garante de la sanidad y la educación, y por otro, evitando flancos débiles en una política fiscal que Moreno Bonilla ha convertido en su principal bandera política.



















