Dos de cada tres jóvenes menores de 35 años siguen viviendo con sus padres en España. Así lo refleja la Encuesta de Condiciones de Vida publicada por el Instituto Nacional de Estadística, que vuelve a situar el acceso a la vivienda como uno de los principales obstáculos para la emancipación juvenil.
Entre los jóvenes que aún no se han independizado, más de un tercio asegura que no puede marcharse porque no tiene capacidad económica para pagar un alquiler ni comprar una vivienda. A este grupo se suma un 7,4% que afirma estar ahorrando para poder dar ese paso en el futuro.
Los datos muestran que el problema se agrava entre los jóvenes de 26 a 34 años, una etapa en la que la emancipación suele convertirse en una necesidad más inmediata. En esta franja, el 44,3% continúa viviendo con alguno de sus progenitores. La proporción es mayor entre los hombres, con un 50,8%, que entre las mujeres, con un 37,5%.
Las razones económicas son las más repetidas. El 47,3% de los jóvenes de 26 a 34 años que viven con sus padres afirma que no puede permitirse alquilar o comprar una casa, mientras que un 13% dice estar ahorrando para lograrlo. Solo un 1,9% reconoce que podría vivir de forma independiente, pero prefiere seguir en el hogar familiar.
La encuesta también refleja diferencias claras según el nivel de ingresos. Entre los jóvenes con rentas superiores a 24.000 euros netos anuales, el porcentaje de quienes siguen viviendo con sus padres baja al 29,4%. En cambio, entre quienes ingresan menos de 6.000 euros al año, la cifra sube hasta el 55,5%.
El nivel formativo, sin embargo, apenas modifica la tasa de emancipación. El 43,6% de los jóvenes de entre 26 y 34 años con estudios universitarios vive con sus padres, un porcentaje muy similar al 45,2% registrado entre quienes no alcanzaron ese nivel educativo. La diferencia aparece en los motivos: los universitarios declaran con más frecuencia que están ahorrando para independizarse.
Más allá de los jóvenes, el INE señala que un 7,6% de la población buscó vivienda activamente en 2025, pero no llegó a mudarse. En dos de cada tres casos, la causa principal fueron los precios excesivos. Otro 6,6% indicó que no cumplía las condiciones exigidas para acceder al alquiler o a la compra.
La demanda insatisfecha se concentra especialmente entre las personas de 30 a 44 años. En este grupo, el 14,9% intentó cambiar de vivienda durante 2025 sin conseguirlo. De ellos, el 70,8% atribuye el fracaso a los precios elevados, mientras que un 6,7% señala que no reunía los requisitos exigidos y un 7,2% apunta a que las viviendas disponibles no se ajustaban a sus necesidades.
Los datos confirman el creciente peso de la vivienda como barrera social y económica para los jóvenes. La combinación de precios elevados, salarios limitados y mayores exigencias para alquilar o comprar mantiene a una parte importante de la población joven atrapada en el hogar familiar y retrasa cada vez más la edad de emancipación.













