En lo que ya se califica como un hito sin precedentes en la historia del archipiélago, el papa León XIV ha arribado este jueves a las Islas Canarias en el marco de la sexta jornada de su viaje oficial a España. Bajo el lema ampliado de su visita pastoral, «Alza la mirada… y acoge», el Sumo Pontífice ha situado a las islas en el corazón de su agenda global, cumpliendo la firme promesa realizada por su antecesor, Francisco, quien quedó profundamente conmovido por el drama humanitario de la «Ruta Canaria» y la pérdida de miles de vidas en el Atlántico.
El acto central de la jornada se desarrolla en el muelle de Arguineguín (Gran Canaria), un emplazamiento cargado de simbolismo que el Vaticano y la Conferencia Episcopal Española han definido como el núcleo neurálgico del viaje papal. Elegido estratégicamente frente a las complejidades logísticas que planteaba un traslado a la isla de El Hierro, Arguineguín representa la doble cara de esta crisis: la dureza de los naufragios y el esfuerzo humanitario de los equipos de rescate. Como gesto de profunda carga transformadora, la Iglesia canaria ha rebautizado oficialmente el lugar colocando un letrero con su nuevo nombre: «Puerto Esperanza», buscando diluir el estigma de otoño de 2020, cuando el hacinamiento de más de 2.300 personas lo llevó a ser denominado el «muelle de la vergüenza».
«¡Ay de nosotros si convertimos los mares en cementerios donde muere también la esperanza! Nadie puede arrodillarse ante Dios y despreciar al hermano», ha venido recordando el Pontífice en sus recientes intervenciones de Argelia y la Plaza de Cibeles en Madrid, hilando un discurso de firme defensa a la dignidad de los migrantes.
Tensión política en el muelle
La cita en Arguineguín ha estado acompañada por una notable expectación institucional, contando con la presencia del presidente del Gobierno central, Pedro Sánchez, y el presidente del Ejecutivo canario, Fernando Clavijo. Sin embargo, la asistencia de Sánchez ha desatado duras críticas por parte de los dos partidos que sustentan al Gobierno regional (Coalición Canaria y Partido Popular), quienes han reprochado al líder nacional que sea la primera vez que pisa este muelle en casi siete años de crisis migratoria continuada.
Por su parte, Fernando Clavijo ha optado por mantenerse al margen de la disputa política para poner en valor la trascendencia de la cita. El mandatario autonómico confía en que la intervención de León XIV sirva para que la comunidad internacional no dé la espalda a la situación de las islas, precisamente en la misma semana en la que entra en vigor el nuevo Pacto Europeo de Migración y Asilo.
La voz de la frontera sur
El valor diferencial de esta visita radica en la agenda de escucha activa programada por el Vaticano. En Gran Canaria, el Santo Padre mantendrá encuentros directos con supervivientes de las travesías en cayuco y con capitanes de Salvamento Marítimo. Mañana viernes, el foco se trasladará a Tenerife, donde conocerá de primera mano los testimonios de los migrantes albergados en el centro de primera acogida de Las Raíces y recibirá a representantes de la sociedad civil de El Hierro.
Como símbolo del compromiso comunitario, la Iglesia ha designado al párroco de La Restinga (El Hierro), el sacerdote venezolano Darwin Rivas, para relatar la encomiable respuesta de la sociedad herreña. Rivas compagina sus labores eclesiásticas con el voluntariado activo en Cruz Roja y Protección Civil, ejemplificando el espíritu de acogida que el Papa busca poner en valor.
Un archipiélago movilizado
El fervor por la presencia del Pontífice se traducirá en dos misas multitudinarias: la primera tendrá lugar esta misma tarde en el Estadio de Gran Canaria, y la segunda se celebrará mañana viernes en el puerto de Santa Cruz de Tenerife.
La previsión de asistencia es tan masiva que las autoridades insulares se han visto obligadas a decretar severas restricciones a la movilidad y a suspender las actividades escolares en ambas jornadas, evitando de este modo que el transporte escolar sature unos accesos que ya se encuentran al borde del colapso circulatorio. Con este despliegue, Canarias se convierte temporalmente en el faro de la conciencia social de Europa.















