La trama en torno a los pasadizos subterráneos para el tráfico de drogas en Ceuta suma un nuevo y complejo capítulo judicial. La Audiencia Nacional ha abierto una pieza separada y bajo secreto de sumario para investigar si existen agentes de la Guardia Civil vinculados a la operativa del segundo narcotúnel hallado en una nave del Tarajal, según adelanta una información de El País recogida por El Faro de Ceuta.
La unidad de Asuntos Internos de la Benemérita ha recibido la orden de indagar en estas posibles conexiones tras la operación inicial desarrollada por la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (UDYCO) de la Policía Nacional.
El precedente de la operación Hades
Esta nueva investigación evoca inevitablemente a la operación Hades, llevada a cabo hace un año por la misma unidad de Asuntos Internos. En aquella ocasión, las pesquisas destaparon el primer narcotúnel y se saldaron con la detención de varios agentes destinados en la Compañía Fiscal del puerto y en la UDAIFF de Ceuta.
Aquel operativo supuso un duro golpe para la Comandancia local, al confirmarse que los implicados facilitaban presuntamente el paso de vehículos cargados de hachís hacia Algeciras una vez que la droga salía del túnel. Con el hallazgo de esta segunda galería a escasos metros de la primera, la justicia busca determinar si la red de colaboradores dentro del cuerpo era aún más amplia.
Un guardia civil jubilado en prisión y la sombra de la UCO
Uno de los detonantes de esta nueva línea de investigación ha sido la detención en Chiclana de un guardia civil jubilado, identificado como A.A., por parte de la UDYCO. Tras su arresto y traslado a Ceuta, el ex agente ofreció una versión exculpatoria que sembró dudas en el juzgado.
- La versión del detenido: Afirmó que no actuaba como un miembro más de la red, sino como un enlace para que la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil captara al cabecilla de la trama como cooperador.
- Testigos de élite: A petición de su defensa, tres agentes de la UCO tuvieron que declarar como testigos para aclarar un encuentro captado y fotografiado por la Policía entre ellos, el cabecilla y el agente jubilado.
Sin embargo, el juez instructor no dio credibilidad a su relato y ordenó su ingreso en prisión provisional atendiendo a la solicitud de la Fiscalía.
Las grabaciones que lo incriminan: «Yo no soy corrupto, soy traficante»
El auto de prisión se sustenta en una serie de escuchas telefónicas y sonorizaciones ambientales captadas por la UDYCO que comprometen gravemente al ex guardia civil. En las conversaciones, el considerado líder de la organización se refiere a él como «socio» y ambos llegan a negociar precios y cantidades de mercancía.
En uno de los diálogos más llamativos incorporados a la causa, el propio agente jubilado llega a afirmar de forma explícita: «Yo no soy corrupto, yo soy traficante», mientras gestiona contactos con clientes y pregunta por la logística de transporte en lanchas rápidas («gomas»).
Estas pruebas, sumadas a las sospechas de que se filtraba información sobre detenciones y seguimientos, han llevado a la Audiencia Nacional a profundizar en el alcance de la corrupción policial en la frontera sur.














