Los residentes denuncian tres noches consecutivas de detonaciones y temen que la falta de vigilancia permanente derive en nuevas tragedias por «balas perdidas».
CEUTA – La barriada del Príncipe Alfonso vuelve a alzar la voz ante una situación que califican de insostenible. Según informaciones publicadas por El Faro de Ceuta, el vecindario ha encadenado tres madrugadas consecutivas de pánico debido a disparos efectuados por individuos encapuchados, cuyo único propósito parece ser sembrar el caos en las calles.
El Zoco, escenario del último episodio
El incidente más reciente tuvo lugar en la zona del zoco. Testigos presenciales relatan que, durante la madrugada, dos personas con el rostro oculto efectuaron múltiples detonaciones de forma repetida. Esta dinámica no es nueva: en los últimos tres días, delincuentes a pie o en motocicletas han convertido el silencio de la noche en un escenario de inseguridad.
Los vecinos critican la falta de una respuesta inmediata. Denuncian que, aunque alertan a las autoridades, las patrullas suelen llegar cuando los autores ya han huido, evidenciando una desconexión que los deja vulnerables.
«Queremos seguridad real. Cuando avisan, ya es demasiado tarde y los responsables siguen ocultos», lamentan los residentes a El Faro de Ceuta.
Un historial de «daños colaterales»
El miedo en el barrio no es infundado. La preocupación se agrava al recordar que la violencia armada ya ha dejado víctimas inocentes:
- Abril 2026: Una mujer resultó herida por el roce de una bala en la espalda.
- Diciembre 2025: Una joven fue alcanzada por un proyectil durante un fuego cruzado mientras caminaba por la calle.
- Marzo 2026: El asesinato de Mohamed Larbi, un caso que aún conmociona a la ciudad y cuya investigación policial sigue abierta bajo la sospecha de la participación de sicarios.
La nostalgia del ‘Subgrupo de Noche’
Ante este panorama, la principal reivindicación de la barriada es el retorno de una vigilancia policial permanente. Los vecinos recuerdan con amargura la desaparición del antiguo Subgrupo de Noche de la Policía Nacional, una unidad que operaba de forma fija en la zona y cuyos agentes mantenían un vínculo de confianza y control con el vecindario.
Desde el año 2011, los datos oficiales del Ministerio del Interior reflejan la crudeza de la zona, con casi 40 casos de homicidios o asesinatos registrados hasta 2025. Para las familias del Príncipe, estas cifras no son solo estadísticas, sino el motor de una exigencia clara: dejar de sentirse ciudadanos de segunda y recuperar el derecho a vivir sin miedo a una bala desviada.















