MARANELLO | La luna de miel entre Lewis Hamilton y Ferrari parece haberse transformado en un matrimonio de conveniencia lleno de reproches. Tras un decepcionante Gran Premio de Miami, donde el británico solo pudo ser sexto, el siete veces campeón del mundo ha cargado con dureza contra una de las joyas de la corona de Maranello: su simulador de última generación.
A pesar de que la Scuderia renovó por completo esta tecnología en 2021, situándola como una de las más avanzadas de la parrilla, Hamilton asegura que hay una desconexión total entre el mundo virtual y el asfalto.
El «Fiasco» de Miami: Teoría vs. Realidad
Hamilton llegó a Florida tras semanas de trabajo intensivo en la fábrica, buscando la configuración perfecta para el formato Sprint. Sin embargo, la decepción fue inmediata:
- Correlación fallida: Según el piloto, los ajustes que parecían ideales en el simulador resultaron ser «un desastre» al tocar la pista en los Libres 1.
- Margen nulo: Con solo una sesión de entrenamientos antes de la clasificación, el error de base en la configuración digital sentenció sus opciones para el resto del fin de semana.
«No me gustan los simuladores»
Fiel a su estilo de «vieja escuela», Hamilton no ha ocultado su repudia por el trabajo en cabina:
«Voy a afrontar la próxima carrera con un enfoque diferente, porque la forma en la que nos estamos preparando actualmente no sirve de nada», sentenció Lewis con frialdad.
Para el ’44’, la falta de fidelidad en las sensaciones físicas es el problema principal: «Ajustas el coche a un determinado punto en el simulador y luego llegas al trazado real y esa configuración no funciona».
Rumbo a Canadá: Vuelta a los orígenes
Ante esta crisis de confianza tecnológica, Hamilton ha tomado una decisión radical para el próximo GP de Canadá:
- Menos pantallas, más instinto: Reducirá las horas de preparación virtual para confiar en su talento y en los datos reales de la pista.
- Enfoque tradicional: Buscará recuperar el ritmo que se le escapa los viernes basándose en su experiencia en un circuito donde históricamente es el rey.
La postura de Ferrari
En Maranello, las críticas han caído como un jarro de agua fría. El simulador de Ferrari está considerado uno de los mejores del mercado, con niveles de representación de circuitos «estratosféricos». El divorcio entre las sensaciones del piloto estrella y la ingeniería de datos de la Scuderia abre una brecha preocupante en un Mundial que no admite un segundo de desconexión.











