El último informe del DSN advierte sobre estrategias de actores externos dirigidas a erosionar la confianza institucional y fomentar posturas extremas entre policías y militares.
MADRID – El Departamento de Seguridad Nacional (DSN) ha encendido las alarmas tras detectar una serie de campañas de desinformación diseñadas específicamente para penetrar en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (Policía Nacional y Guardia Civil) y en las Fuerzas Armadas. Según el organismo, estas operaciones buscan radicalizar a los agentes y militares, utilizando narrativas divisivas para quebrar la cohesión interna y la lealtad a las instituciones democráticas.
El objetivo: La desestabilización interna
El informe destaca que el objetivo de estos actores, a menudo vinculados a potencias extranjeras o grupos extremistas, no es solo difundir noticias falsas (fake news), sino crear un clima de «desafección institucional». Para ello, explotan temas sensibles como la seguridad ciudadana, la integridad territorial o las condiciones laborales, manipulando la realidad para proyectar una imagen de abandono por parte del Gobierno y las instituciones.
Los analistas de Seguridad Nacional han identificado que estas campañas se mueven principalmente a través de:
- Canales cerrados de mensajería: Grupos de WhatsApp y Telegram donde se comparten contenidos sin verificación.
- Redes sociales: Uso de bots y perfiles falsos para amplificar mensajes de agravio comparativo.
- Narrativas de radicalización: Intentos de movilizar posturas políticas extremas dentro de los cuarteles y comisarías.
Una amenaza a la Seguridad Nacional
La preocupación del DSN radica en que la radicalización de estos colectivos supone una amenaza directa a la estabilidad del Estado. Al ser los garantes del orden público y la defensa nacional, cualquier fisura en su neutralidad política o en su confianza en la cadena de mando podría ser utilizada por potencias hostiles en un contexto de guerra híbrida.
Medidas de respuesta
Ante este escenario, el informe recomienda reforzar la formación interna en ciberseguridad y alfabetización digital para que los miembros de las fuerzas armadas y policiales puedan identificar intentos de manipulación. Asimismo, Seguridad Nacional subraya la necesidad de mejorar la comunicación estratégica de las instituciones para contrarrestar los bulos antes de que calen en las plantillas.
Este hallazgo coincide con una mayor agresividad detectada también en otros frentes, como el narcotráfico, lo que sitúa a los agentes en un entorno de presión creciente, tanto física como psicológica, que los desinformadores intentan aprovechar en su beneficio.












