Barcelona – El conseller de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación, Òscar Ordeig, ha anunciado este jueves un ambicioso plan de choque para contener el brote de peste porcina africana (PPA) en Cataluña. Con una inversión de 5,19 millones de euros para este 2026, el ejecutivo catalán intensificará la reducción de la población de jabalíes, combinando el apoyo al sector cinegético con la contratación de empresas especializadas.
Inversión y estrategia de control
El presupuesto se distribuirá en varios ejes clave para asegurar la eficacia de las capturas y la seguridad sanitaria:
- Comercialización de carne (2,2 millones €): La partida más cuantiosa busca incentivar la salida de las piezas cazadas al mercado, garantizando su trazabilidad. Actualmente, el 50% de las capturas ya entra en canales comerciales seguros.
- Apoyo a cazadores (250.000 €): Fondos destinados a la Federación Catalana de Caza para la compra de visores térmicos, instalación de trampas y asistencia veterinaria para los perros de caza.
- Control especializado (600.000 €): Contratación de tres empresas para actuar en entornos urbanos y periurbanos del área metropolitana utilizando redes de alta capacidad y jaulas.
Balance de la situación sanitaria
Desde que se detectó el brote el 28 de noviembre de 2025, las cifras reflejan la magnitud del desafío:
- 320 casos positivos confirmados (14 detectados en la última semana).
- 27.000 ejemplares retirados en toda Cataluña desde el inicio del año.
- En la «zona cero» (Cerdanyola del Vallès), la población se ha reducido drásticamente, estimándose que solo quedan unos 20 ejemplares.
Hacia una «desescalada» en el medio natural
Uno de los puntos más esperados por la ciudadanía es la posible flexibilización de las restricciones de acceso al bosque y entornos naturales. El conseller Ordeig ha confirmado que un comité científico ya estudia «en qué circunstancias y momentos» se podrá iniciar esta desescalada.
«Trabajamos para hacer la desescalada lo más rápido posible, pero hay que hacerlo con garantías. Son semanas muy importantes», ha señalado Ordeig, pidiendo comprensión a los ciudadanos afectados por los cierres de zonas de picnic y caminos.
El control sigue siendo complejo en áreas boscosas como Collserola, donde la densidad de la vegetación dificulta el uso de drones y obliga a emplear métodos de rastreo tradicionales para localizar a los animales y frenar la expansión del virus que amenaza a la industria porcina catalana.















