Los Gobiernos de Estados Unidos e Irán han alcanzado un principio de acuerdo estratégico para reabrir de forma inmediata el Estrecho de Ormuz. El borrador del pacto estipula el levantamiento del bloqueo naval y económico norteamericano a cambio de que Teherán se deshaga por completo de sus reservas de uranio altamente enriquecido.
Sin embargo, el documento final aún no es definitivo: se encuentra sujeto a la ratificación del presidente Donald Trump y de la cúpula militar y religiosa iraní, una decisión que podría materializarse en las próximas horas.
Frente a la cautela de las delegaciones, el presidente estadounidense ha querido rebajar las expectativas de una firma inminente a través de su red social, Truth Social:
«Las negociaciones avanzan de manera ordenada y constructiva (…). He informado a mi delegación de que no se apresuren. El bloqueo se mantendrá en plena vigencia hasta que se alcance, certifique y firme un acuerdo. Ambas partes deben tomarse su tiempo. ¡No puede haber errores! Nuestra relación con Irán se está volviendo mucho más profesional y productiva, pero deben comprender que no pueden desarrollar ni adquirir un arma nuclear».
Un giro en el equilibrio de poder regional
A pesar del optimismo moderado de la Casa Blanca, la filtración de los términos del acuerdo ha desatado una auténtica tormenta política en Washington. Los sectores más duros del Partido Republicano —conocidos como los halcones— y los aliados de Israel acusan a la Administración de haber claudicado.
El motivo de la indignación radica en que el texto pospone para una fase posterior las negociaciones profundas sobre el programa nuclear y los arsenales de misiles de largo alcance de Teherán. Aunque la intervención militar estadounidense —bautizada como Operación Furia Épica— logró descabezar al régimen acabando con la vida del ayatolá Jamenei y destruyendo gran parte de su flota y aviación, el sistema teocrático sigue en pie y, según los analistas, sale fortalecido en la mesa de negociación.
Con este movimiento, la república islámica no solo recuperaría el control civil del Estrecho de Ormuz (clave para el suministro energético mundial), sino que ganaría acceso a miles de millones de dólares que permanecían congelados en bancos internacionales.
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| PRINCIPIO DE ACUERDO EE.UU. - IRÁN |
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| LO QUE CEDE ESTADOS UNIDOS | LO QUE CEDE IRÁN |
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| • Levantamiento del bloqueo naval. | • Entrega del uranio altamente |
| • Descongelación de activos | enriquecido. |
| financieros internacionales. | • Reapertura del tráfico marítimo |
| | en el Estrecho de Ormuz. |
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| * NOTA: El control de misiles y el programa nuclear definitivo quedan |
| postergados a futuras rondas de negociación. |
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«Todo ha sido en vano»: Clamor en el ala dura republicana
La oposición interna a los planes de Trump ha alineado a figuras clave de su primer mandato y a senadores de peso, quienes critican que la prisa del mandatario por abaratar los precios de la gasolina y frenar la inflación le esté llevando a firmar un acuerdo deficiente.
Roger Wicker (Senador Republicano): «El rumoreado cese al fuego de 60 días fue un desastre. ¡Todo lo logrado por la Operación Furia Épica habría sido en vano!».
Mike Pompeo (Exsecretario de Estado): «El acuerdo parece sacado del manual de los negociadores de Obama. Es pagar a la Guardia Revolucionaria para que construya un programa de armas de destrucción masiva y aterrorice al mundo. Esto no es ‘América Primero’».
Por su parte, el senador por Carolina del Sur, Lindsey Graham, alertó de las graves consecuencias geopolíticas a medio plazo, señalando que si el conflicto termina porque Washington asume que no puede proteger las infraestructuras petroleras del Golfo frente al sabotaje, «Irán será percibido como la fuerza dominante y, con el tiempo, esto será una pesadilla para Israel».
En la misma línea se han manifestado los senadores Ted Cruz y Thom Tillis, quienes coinciden en que resulta incomprensible que, tras una victoria militar contundente donde se hundió la armada iraní, se permita al régimen conservar capacidades de enriquecimiento de uranio a cambio de ventajas comerciales. «Los ejércitos de EE. UU. e Israel ganaron la guerra, pero Teherán está ganando la tregua», sentenció Mark Dubowitz, director de la Fundación para la Defensa de las Democracias.











