BARCELONA — El Gobierno de la Generalitat de Cataluña ha tomado la decisión de frenar y dejar en suspenso el controvertido plan piloto que contemplaba el despliegue preventivo de agentes del cuerpo de Mossos d’Esquadra en el interior de los centros públicos de educación secundaria. El Ejecutivo autonómico ha reconocido de manera oficial que la propuesta se gestionó en un «momento inoportuno», coincidiendo con un clima de notable tensión en la comunidad escolar y un intenso debate sobre las soluciones a la conflictividad en las aulas.
La iniciativa, concebida originalmente de manera conjunta entre los departamentos de Educación e Interior, tenía por objeto establecer la figura de un agente policial de referencia en una treintena de institutos de secundaria seleccionados en el territorio catalán. El propósito inicial del proyecto radicaba en agilizar la detección de conductas de riesgo, prevenir el acoso escolar (bullying), atajar los índices de delincuencia juvenil y coordinar de forma directa la seguridad en entornos vulnerables.
Oposición frontal de la comunidad educativa
No obstante, el anuncio de esta estrategia despertó un rechazo frontal e inmediato por parte de los principales sindicatos de profesores, colectivos estudiantiles y las federaciones de asociaciones de familias de alumnos (AFA). Los sectores críticos censuraron la medida al considerarla desproporcionada y con un enfoque excesivamente punitivo. Los colectivos sociales argumentaron que la presencia sistemática de cuerpos policiales uniformados en las instituciones de enseñanza desvirtúa el carácter netamente pedagógico de los centros de secundaria, criminaliza a la juventud y genera un clima de desconfianza.
El freno institucional responde a la voluntad de evitar un nuevo frente de conflicto en las aulas catalanas y priorizar el consenso. Desde el Departamento de Educación se ha manifestado la intención de replantear a fondo el abordaje de los problemas de convivencia de los jóvenes, sugiriendo un giro que dé prioridad al incremento de recursos en salud mental, orientadores académicos y educadores sociales en lugar de optar por el control policial directo.
Apuesta por el refuerzo psicopedagógico
Portavoces de las organizaciones docentes han recibido con satisfacción la marcha atrás del Govern, remarcando que las problemáticas de convivencia dentro de los institutos se deben solucionar mediante inversión estructural en el ámbito socioeducativo.
A partir de este momento, los esfuerzos de los departamentos implicados se centrarán en redefinir el marco de colaboración, manteniendo las charlas puntuales ya habituales que los Mossos d’Esquadra imparten externamente en los colegios sobre prevención en redes sociales, ciberacoso y consumo de estupefacientes, pero descartando por completo cualquier tipo de asignación permanente o tutelada de agentes en el día a día de los institutos.











