A Coruña — El Real Madrid sumó un nuevo trofeo a sus vitrinas estivales tras proclamarse campeón de la edición del Trofeo Teresa Herrera al vencer por 0-1 al Deportivo de La Coruña en Riazor. Un solitario tanto de Brahim Díaz al término de la primera mitad bastó para certificar la victoria del conjunto dirigido por José Mourinho, que mantiene el pleno de triunfos en su preparación veraniega.
El técnico portugués dispuso un once repleto de novedades, condicionado por la ausencia de los internacionales mundialistas —como Mbappé, Bellingham, Tchouaméni o el flamante fichaje Yan Diomande— y dando descanso a piezas clave como Thibaut Courtois o Ibrahima Konaté. En el esquema madridista destacó la dupla formada por Eduardo Camavinga y Bernardo Silva en la medular, con un activo Arda Güler ejerciendo la mediapunta y llevando la iniciativa en el juego ofensivo.
Transición letal y genialidad de Brahim
A pesar de que el Deportivo logró discutir la posesión del balón en varios tramos de la primera parte bajo la dirección de Mario Soriano, el Real Madrid golpeó con su clásica pegada. La ocasión más clara del Dépor en el primer tiempo —un cabezazo del central Lucas Noubi atrapado por Andriy Lunin— se convirtió en el origen del único gol de la noche.
El guardameta ucraniano armó un contraataque inmediato con un preciso saque de mano en largo hacia la carrera de Brahim Díaz. El atacante malagueño superó por velocidad a la zaga deportivista y definió con calidad ante la salida del meta Leo Román para colocar el 0-1 en el marcador justo antes del descanso.
Sufrimiento en la segunda mitad para amarrar el título
Tras la reanudación, Mourinho movió el banquillo dando entrada a hombres como Federico Valverde, Trent Alexander-Arnold, el joven Mario Rivas y Espí. El choque se abrió sensiblemente: el Real Madrid dio un paso atrás buscando sentenciar con espacios a la contra, mientras que el conjunto coruñés dio un paso al frente generando serio peligro sobre la portería madridista.
El conjunto gallego gozó de varias oportunidades claras para lograr la igualada, destacando un disparo de Mella desviado a córner por Rivas y una clara ocasión desaprovechada por Zakaria tras una pérdida de Camavinga. En el tramo final del encuentro, la falta de contundencia blanca a balón parado permitió los remates de Loureiro —barrido por una buena intervención de Lunin— y de Dani Barcia en el minuto 87.
Pese al empuje local en los últimos minutos, el marcador no volvió a moverse y el Real Madrid alzó el emblemático decano de los trofeos veraniegos en A Coruña, poniendo rumbo a su debut oficial en Liga previsto para el próximo sábado 22 de agosto frente al Espanyol.


















